Introducción a la Oración Corporal
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Nuestros cuerpos también tienen un vocabulario
La oración corporal es parte de nuestra herencia espiritual. Existen muchas cosas que podemos hacer para ayudarnos o restringirnos cuando oramos. Por ejemplo, el sentarnos en paz es un arte que nos ayuda a estar atentos hacia Dios. Nuestros cuerpos son parte de nuestras vidas de oración.
El lenguaje corporal no-verbal afecta nuestras oraciones. Pensemos en nuestras manos. Observe sus manos cuando reza. Tal vez usted reza con las manos abiertas o cerradas, relajadas o rígidas. La posición de nuestras manos hace una enorme diferencia en nuestras oraciones. Podemos comenzar una oración corporal muy sencilla al relajar nuestras manos cuando oramos. Manténgalas abiertas y ligeramente levantadas.
Nuestros cuerpos son físicos y ocupan espacio. En las escrituras del Nuevo Testamento se les conoce como "templos" de Dios. Nuestros cuerpos son regalos, hechos de carne y sangre verdaderos. ¡Necesitamos nuestros cuerpos para orar! A través del tiempo, muchos buscadores bien intencionados han intentado separar sus oraciones de sus cuerpos. Un número creciente de buscadores se han dado cuenta que la separación del cuerpo y la mente no conlleva un sentimiento de totalidad (Palabra hebrea: shalem).
A algunas personas no les gusta su cuerpo. En la cultura norteamericana, una gran cantidad de ellas están obsesionadas con su imagen corporal. La juventud perpetua parece ser la meta de millones de personas. ¡En vez de ayunar en busca del crecimiento espiritual, a veces hacemos dietas o sufrimos de bulimia para lograr un cuerpo atlético y escultural que la mayor parte de la población nunca tendrá! Muchos comen en demasía, fuman o abusan el alcohol y/o otras sustancias. Otros literalmente castigan a sus cuerpos con un régimen de ejercicio poco saludable. Aún otros cambian el tamaño de sus senos, sus narices, sus barbas y otras partes del cuerpo sólo por conseguir la belleza y la felicidad.
Una gran cantidad de personas hasta le temen a sus cuerpos y a sus "sentimientos escondidos." Por ejemplo, muchas personas gay, lesbianas, bisexuales y transexuales han crecido en culturas en donde las personas no comprenden y tienen miedo de su sexualidad humana. En vez de aceptar su sexualidad como un gran regalo de Dios, muchos esconden sus sentimientos. Mientras que algunas personas se regocijan con sus cuerpos, otros han sido oprimidos y reprimidos.
Sin embargo, todos son sagrados para Dios. Todos somos iconos (palabra griega para imágenes) de Dios. El Creador de "Adán y Eva" también creó a "Ruth y Naomi" y a "David y Juan."
Nuestros cuerpos son magníficos regalos y bendiciones de Dios. Nos pueden ayudar en nuestra orientación espiritual común de buscar al Santo, al Sagrado, al Alma.
Aún cuando nuestros cuerpos nos traicionan en la enfermedad y en el sufrimiento físico, también nos ayudan a rezar. A medida que crecemos, podemos enriquecer nuestras oraciones a través de las oraciones contemplativas y centradas, las cuales nos ayudan a descansar/esperar/estar en la presencia de Dios. ¡Podemos participar de la oración corporal con solo abrir y cerrar nuestros ojos! Podemos ayudar a nuestros cuerpos imperfectos si respiramos más lento y escuchamos el latido de nuestro corazón.
Las escrituras judeocristianas nos enseñan a amar a Dios, a nuestros semejantes y a nosotros mismos. Debemos amar a nuestros cuerpos tal y como son. Podemos comenzar a reclamar nuestro amor a Dios si estamos conscientes de la oración corporal.
Existen varias posiciones y gestos del cuerpo que invitan a nuestras mentes y a nuestros corazones a participar de una poderosa presencia. Algunos utilizan un tapete para orar o cuentan con un lugar especial para orar dentro de sus hogares. Otros se preparan para la oración corporal cerrando una puerta. Jesús se refirió a esto llamándolo un "clóset de oración."
Podemos rezar conscientemente con nuestros zapatos puestos o sin ellos. El quitarnos los zapatos simboliza la Tierra Santa. En muchas culturas orientales los seguidores se quitan los zapatos antes de rezar. Esto implica una profunda humildad espiritual. Nuestros cuerpos se encuentran en un lugar sagrado.
Muchos gestos simbólicos de la oración son oraciones corporales universales. El permanecer de pie, el sentarse y el arrodillarse son parte de nuestro vocabulario de oración. Algunas tradiciones religiosas veneran el persignarse. Podemos juntar nuestras manos para recibir las bendiciones que Dios tiene para nosotros. Otras personas se tocan el corazón, hacen una reverencia o utilizan sus brazos y hacen la forma de un cáliz. Inclusive, caminar despacio nos puede ayudar a mover nuestros cuerpos en oración.
La atención hacia nuestros cuerpos es esencial para nuestra vida espiritual. Nuestros cuerpos nos ayudan a estar más disponibles hacia Dios a través de la apertura, el balance, el estado de alerta y la paz interior. Nuestros cuerpos son un regalo y un vehículo de Dios. Fuimos creados en la dimensión espiritual y física.
La postura, la respiración, el movimiento, los gestos, la ropa y la dieta nos pueden ayudar a rezar, pues nos permiten estar enteramente presentes para acercarnos a Dios.
Jesús nos ofrece un maravilloso ejemplo de oración corporal en los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. El movió su cuerpo dentro de espacios de soledad y comunidad. Algunas veces ayunó intencionalmente y otras disfrutó de comida y bebida. El ayunar (no probar alimento) es una de las muchas maneras para desarrollar nuestro centro interior. Jesús rezó utilizando distintas posiciones corporales. Los evangelios no tienen un registro muy completo de lo que Jesús dijo cuando oraba. Sin embargo, con frecuencia se mencionan sus hábitos de oración, sus posturas corporales y sus prácticas. Podemos imitar su vocabulario de oración corporal con un poco de práctica.
Cualquier cosa que hagamos con nuestros cuerpos es una forma de oración siempre y cuando nuestra meta sea estar abiertos y disponibles para la presencia de Dios.
La respiración y la relajación corporal nos pueden ayudar a orar.
Oración de Respiración Sencilla
La respiración es un símbolo de vida y es fundamental para nuestro bienestar físico. Es real y también es poderosa. La respiración nos limpia, nos aviva y nos tranquiliza. La oración de respiración más fundamental consiste en respirar más despacio. Podemos permanecer muy tranquilos a través de la respiración intencional. "¡Un cuerpo tranquilo conduce a una mente tranquila y receptiva!"
Es muy fácil llevar a cabo la oración de respiración. Descanse un momento. Escuche su respiración. Observe cómo se mueve su pecho. Tal vez usted está nervioso y su respiración es muy rápida. Respire normalmente durante algunos minutos y piense en la función de la respiración.
Estar en la presencia de Dios a través de la oración de respiración se puede llevar a cabo de varias maneras. Una de las más fáciles consiste en alterar conscientemente nuestra respiración durante varias inhalaciones y exhalaciones. Respire una respiración normal. Luego, exhale lentamente, sacando el aire un poco más despacio de lo normal. Sienta la tensión del momento. Luego, llene sus pulmones de aire lentamente. Inhale más aire del normal y sienta la tensión. Exhale lentamente y luego vuelva a inhalar.
Ahora, aspire el amor de Dios con su inhalación. Exhale lentamente la paz (palabra hebrea shalom) de Dios. Inhale el amor y exhale la paz. Ahora respire normalmente. Usted ha realizado una "oración de respiración."
Esta sencilla oración centrada puede rezarse en cualquier lugar. Podemos centrarnos y estar conscientes de la presencia de Dios en nuestro auto, en el camión, en el elevador y en el camino al trabajo.
Otra oración de respiración que ha sido disfrutada alrededor del mundo es la famosa oración de Jesús. Esta oración de respiración es muy sencilla. Dice así: "Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mi, un pecador." Se respira una frase cada vez. Inhale la frase "Señor Jesucristo." Exhale la frase "Hijo de Dios." Inhale la frase "ten piedad de mi." Exhale la frase "un pecador." Si las palabras le resultan ofensivas, cambie las palabras a su gusto. Solo podemos rezar cuando nos sintamos cómodos. Dios comprende y escucha nuestras oraciones.
¡Existe una variedad muy grande de oraciones corporales! Hay una oración corporal muy sencilla y apropiada para aquellos que están renuentes a intentar cualquier tipo de oración.
Encuentre algún lugar tranquilo donde nadie lo moleste. Relájese y prepárese respirando la oración de amor y paz. Cuando se encuentre listo, levante ligeramente las manos en una posición universal de oración. Levante los brazos hacia el cielo y piense en todas sus preguntas y sentimientos. Abra lentamente sus brazos hacia la Presencia y quédese en esa posición. Cuando desee continuar, dese un abrazo de amor y cariño. Abra sus manos para estar más atento y disponible hacia la Presencia del Santísimo. Repita estos sencillos movimientos varias veces. Descanse. Exista. Espere. Disfrute de su oración. Deseamos que esté "¡sorprendido por la alegría!"
La siguiente oración corporal fue tomada de Anam Cara: Un Libro Sobre la Sabiduría Celta, escrito por John O'Donohue.
"Que su cuerpo sea bendecido. Que usted se dé cuenta de que su cuerpo es un fiel y bello amigo de su alma. Y que usted encuentre la paz y la alegría y se percate de que sus sentidos son umbrales sagrados. Que usted entienda que la santidad es pensar, contemplar, sentir, escuchar y tocar. Que sus sentimientos lo reúnan y lo traigan a casa. Que su sentido siempre le permita celebrar el universo y el misterio y posibilidades de su presencia aquí. Que el Eros de la Tierra lo bendiga."
El autor del presente material es "Surprised by Joy (Sorprendida por la Alegría)" (surprisedbyjoy@yahoo.com). "Surprised by Joy" es una ministro Cristiana ordenada que sirve al UFMCC y que descubrió que es maravilloso estar con Dios. Es la intención y la esperanza de todos los que trabajamos en soulfoodministry.org que todos nuestros visitantes experimenten la bondad de Dios y reciban alimento espiritual para su travesía.