La sencillez del alimento para el alma
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"Mi secreto es sencillo. Yo rezo." - Madre Teresa.
Dios nos invita a reclamar y vivir nuestra herencia espiritual a través de la oración. Nos invita a formar parte del latido del corazón de Dios. La oración no es más que una conversación con el Tiernísimo. Esta conversación puede ser hablada o silenciosa. A veces nuestros sentimientos son demasiado profundos para utilizar palabras. El Gentilísimo comprende nuestros sentimientos y temores. Solo podemos 'ser' y 'descansar' el la Presencia de Aquel que nos cuida. Así puede comenzar la curación espiritual. Aprendemos a confiar en Dios a través de la oración.
La oración es alimento para el alma. Muchas personas han encontrado algo en común en su espiritualidad con tan simple alimento. Este es el gentil llamado de Dios, quien desea premiarnos por medio de la oración. Es maravilloso estar con Dios. El nos invita a 'estar' en su Presencia. ¡Nos espera una mesa de banquete llena de alimento para el alma!
Al rezar en silencio y quietud y al utilizar un nombre sagrado y leer las Escrituras, podemos escuchar el murmullo de Dios. La oración corporal también puede prepararnos y enriquecernos para éstas prácticas de oración. Al escribir un diario podemos tener una conversación sustanciosa con Dios y escuchar su gentil respuesta. Estas prácticas de oración han sido utilizadas durante todos los tiempos.
Muchas personas han experimentado la oración como una manera de 'hablar con Dios'. Pocos han experimentado el descansar en Dios. La oración contemplativa no es un monólogo. A menudo le decimos a Dios como creemos que debe ser el mundo. A veces hablamos tanto que dejamos de escuchar esa pequeña voz. Sin la quietud y la tranquilidad, no escuchamos el Suspiro.
Dios anhela hablarnos en el silencio.
Jesucristo era el perfecto contemplativo cuando oraba. El sabía como descansar en el latido del corazón de Dios mientras vivía una vida llena de significado y propósitos. Cristo rezó, vivió y murió engrandecidamente. El no enseñó a sus discípulos (pupilos) a predicar. Les enseñó a rezar. La vida de Cristo nos ofrece muchos ejemplos de oraciones profundas.
>La oración transforma, concede, sana y cambia la historia y nuestras vidas personales. Es el gran regalo que Dios nos dio. Dios quiere ayudarnos a rezar. Hemos sido bendecidos.
"¡Dios está listo en el momento en que nosotros lo estemos!"
La sencillez del Alimento para el Alma está disponible para todos
Jesús era el perfecto contemplativo. Sus oraciones nos ofrecen una rica variedad de alimento para el alma. El silencio, la quietud, la vida solitaria y el rezar las Escrituras Hebreas eran sus prácticas de oración más comunes. Con frecuencia Jesucristo buscaba periodos de soledad para rezar (Marcos 1:35; Lucas 5:15-16; 6: 12). El comprendió la necesidad de rezar. Nos sentimos inquietos sin Dios y fuimos hechos para tener estas conversaciones con El.
Jesús tuvo muchos lugares para ayunar y rezar (Mateo 4: 1-11). El sostuvo que la oración sin ayuno (no probar alimentos ni bebidas voluntariamente) no estaba completa. Enseñó a sus seguidores cómo ayunar (Mateo 6: 16-18). Al ayunar nos enfocamos internamente en el murmullo de Dios. Nuestras oraciones se fortalecen. Rezamos con mayor profundidad y conciencia.
Jesús nos dijo que recemos por nuestros enemigos y por aquellos que nos persiguen (Mateo 5: 43-44). Nos enseñó esto una y otra vez. Lo rezamos en la famosa Oración del Señor. Cristo dictó este increíble perdón concedido por Dios cuando estaba moribundo en la cruz. Su última oración fue "Padre, perdónalos por que no saben lo que hacen".
Jesús nos enseñó que todos necesitamos de un lugar privado para rezar (Mateo 6: 5-8). A esto le llamó 'closets para la oración'. En estos closets podemos confiar nuestras necesidades y sentimientos a nuestro querido Padre celestial. El Queridísimo sabe lo que necesitamos antes que nosotros lo sepamos. Invitamos a que cada lector asigne un lugar secreto para tener sus conversaciones con el Santísimo. Los closets para la oración se están transformando.
Jesús rezaba junto con sus discípulos. El sabía que nosotros necesitamos el poder de la oración.
La oración convirtió a Cristo y nos hace resplandecer en su Presencia (Lucas 9: 28-29). Cristo era tan bello cuando rezaba que sus seguidores le pidieron que le enseñara a orar (Mateo 6: 9-14; Lucas 11: 1-4).
La oración más famosa se conoce con el nombre de Oración del Señor. ¡Esta es una oración íntima y políticamente incorrecta para aquellos que quieren ser parte de una revolución espiritual!
Cristo conocía las Escrituras como la palma de su mano. Cristo recitó parte de las Escrituras al tentador durante su gran tentación (Mateo 4: 1-11). Cristo amaba las Escrituras Hebreas (el Viejo Testamento). Existe una gran belleza y poder en la Palabra de Dios.
Cristo nunca utilizó las Escrituras fuera de contexto. El interpretaba la escritura con un punto de vista nuevo que a veces es necesario alrededor del mundo para liberar, dignificar y detener la injusticia y la opresión hacia aquellos a quienes no comprendemos. El nunca utilizó la Biblia para alejar, deshumanizar, denigrar o humillar a las personas.
El comprendía que su querido Padre celestial era puro amor. Los padres que aman a sus hijos nunca los rechazan aún si éstos son 'diferentes' de la mayoría. Dios merece nuestra confianza aún cuando nuestros padres terrestres nos fallan.
¡Señor, enséñanos a orar!
Cristo a menudo rezaba los Salmos, los cuales se había memorizado desde pequeño gracias a sus padres. Los Salmos son gritos de nuestro corazón en aquellos momentos donde Dios parece distante o ausente. Cristo rezó con sufrimiento y angustia mientras colgaba de la cruz. "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Salmo 22:1)
Los Salmos son oraciones que podemos utilizar en los momentos más difíciles, angustiantes y desesperados de nuestras vidas. Son como un libro universal de oraciones donde hay alabanzas, lamentos, arrepentimiento y hasta venganza. Podemos encontrar palabras para confesar nuestros errores personales, para celebrar momentos de alegría y para hacer declaraciones de fe. Aprendemos a rezar por aquellos a quienes amamos. Los Salmos nos enseñan oraciones aún para nuestros enemigos.
¿A veces le faltan palabras cuando reza? Intente leer los Salmos. Hay 150 Salmos que fueron escritos por personas reales en momentos en los que Juan de la Cruz llama 'la noche obscura del alma'. Muchas personas a través de los siglos han mojado con lágrimas las páginas de este libro de oraciones y han encontrado esperanza en todo tipo de circunstancias.
¿Usted anhela alabar a Dios? Los Salmos 111 al 118 contienen un muestrario variado de alimento para el alma. Una maravillosa doxología concluye el libro de oraciones de los Salmos 145 - 150. Alabado sea el Señor. Aleluya. Amén. Las alabanzas elevan a los oprimidos y a aquellos que enfrentan muchas dificultades.
El lamento es la 'base del Salterio'. Los Salmos 13, 22, 39, 88 y 130 contienen una medida de lamento. Estos lamentos provienen del corazón.
La venganza y el odio son emociones muy reales. Existen oraciones bíblicas donde el hombre clama por la ayuda de Dios. Estos sentimientos pueden ser incómodos, pero son muy reales. Dios los conoce. Estos Salmos pueden ayudarnos a pedir por 'nuestro lado obscuro'. Podemos encontrar estos sentimientos en los Salmos 10, 58, 69, 109, 137. Muchos de ellos fueron escritos por el Rey David, quien era conocido como un hombre 'en busca del corazón de Dios'.
Debemos rezar por aquellos que tienen odio y amargura. Intente rezar por ellos en su closet para la oración. Entregue sus sentimientos a Dios. Dios es capaz de escuchar nuestros verdaderos sentimientos.
¡Las oraciones para el perdón divino y el arrepentimiento son esenciales para nuestras almas! La primera iglesia Cristiana reconoció su valor dentro de una vida de fe. Los más famosos son los Salmos 6, 32, 38, 51, 102, 130 y 143. Muchas personas alrededor del mundo los leen durante el año cristiano en la temporada de Cuaresma, la cual precede a la Pascua. ¡Pueden ser utilizados para cualquier día del año! ¡La confesión es buena para el alma! Es necesaria para el cuidado y la salud del alma. Sin la confesión, nos distanciamos del Amadísimo que nos creó.
El Salterio está lleno de una gran variedad de alimento para el alma que vigoriza a todos aquellos que lo leen. Ya sea que formemos parte de la humanidad que se regocija espiritualmente o de aquellos que están lastimados, el Salterio nos ofrece sabiduría de antaño y oraciones que han sido probadas a través de los siglos. El Salterio es un maravilloso libro de oración.
Existen muchos planes y métodos para leer la Biblia. Algunos lectores disfrutarán al hojear este muestrario. Otros querrán leer el Salterio completo. Si usted lee cinco Salmos al día, este libro de oraciones puede ser leído en un mes. Hay un suplemento vitamínico muy popular en América del Norte que lleva el nombre de "Una al Día (One a Day)." Si usted lee un Salmo cada día como vitamina espiritual, usted puede leer esta colección de oraciones y disfrutar de su riqueza dos veces al año.
¡Provecho!
Orar utilizando un nombre para Dios que sea personal, amado y de confianza
Jesús comprendió nuestra necesidad de tener una intimidad con Dios. Por eso nos dio un nombre amado para el Santísimo. Su nombre favorito para Dios era 'Padre'. Jesús utilizó ese amado nombre más de doscientas veces en los relatos Evangélicos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. ¡Sólo una vez hubiera sido suficiente!
Debemos reconocer que Dios era un Padre celestial amado y tierno para Cristo. El no tenía miedo de comparar al Santísimo con las imágenes maternas. Dios era una Mamita y un Papito queridos. Las palabras hebreas más comúnmente utilizadas en ese tiempo para hacer referencia a las mamitas y los papitos eran 'Amma' y 'Abba'.
Hoy en día, muchas iglesias Cristianas se distancian de esta relación Paternal de amor con el Santísimo.
Jesús era considerado como un alborotador teológico, pues modeló una intimidad de amor con su Amado Padre. Dios nunca estuvo distante o inalcanzable para Cristo. Dios es un querido Padre que busca a sus hijos perdidos.
¡A los doce años de edad, Cristo ya enseñaba sobre su querido Padre celestial (Lucas 2: 49)! Estos son nombres espirituales muy revolucionarios. Muchos encuentran una relación espiritual vigorizante en un Dios que es Padre/Madre, Abba/Amma y Papito/Mamita. En la época de Cristo, a los padres Judíos se les respetaba y veneraba.
Cristo llamo a Dios su 'Padre' y su 'Papito (Abba)' durante la oración en Getsemaní (Marcos 14: 36). El comprendió que su amado y querido Padre celestial nunca lo abandonaría en su hora de necesidad y angustia.
Muchas personas del mundo han sido profundamente heridas o rechazadas por sus padres terrestres. Son muchos los niños que sufren de incesto, abusos y abandono de aquellos que deben protegerlos y cuidarlos. En algunas culturas, los padres prostituyen a sus hijos. Los padres no siempre aman a sus hijos. No todos los hijos aman a sus padres. Algunos hijos han sido deliberadamente rechazados por sus familias biológicas cuando sus padres se enteraron de su orientación sexual.
Dios nunca nos abusará, rechazará, humillará o ridiculizará. Dios anhela reunirnos en sus cariñosos brazos. El amor de Dios es para cada uno de nosotros. El Amadísimo no tiene preferencia por géneros, orientaciones, razas o nacionalidades. Nos ama a todos por igual. Dios sigue queriéndonos aún cuando nosotros no podemos querer.
Jesús comprendió y modeló una vida espiritual sana para nosotros.
Si usted no se siente cómodo al referirse al Santísimo utilizando un nombre paternal, considere utilizar un nombre distinto para hacer referencia a Dios. Así puede comenzar la curación espiritual. Experimente nuevos nombres que le sirvan en su travesía.
Algunos nombres que puede utilizar son: Estimadísimo, Tiernísimo, Santo Sanador, Amado Pastor, Mami y Abba. Busque dentro de su alma y encuentre un nombre Santo que sea personal, amado y de confianza.
Dios honrará sus oraciones. 'Solo podemos rezar de la forma que podemos'.
Intente rezar utilizando un nombre tierno para Dios. Es una herencia espiritual muy abundante que podemos reclamar.
La sencillez de la oración puede comenzar abriendo nuestros ojos. Si usted ha querido ayudar a alguien pero no ha sabido como, intente rezar por él/ella. Jesús nos enseñó una oración muy sencilla. El nos dijo 'abran sus ojos. Vean a las personas con compasión. Oren para que ellos vivan en Dios' (Mateo 9: 36-38). La oración intercesora es buena para nosotros. Así entramos en el latido del corazón de Dios. Vemos a las personas del mismo modo que las ve Dios. Dios ve a todas las personas sin prejuicios o ideas preconcebidas.
El Evangelio de Juan contiene una maravillosa historia sobre una mujer (capítulo cuatro). Ella vivía en el país de Samaria. Era una marginada entre los suyos, quienes a su vez eran marginados por sus vecinos Judíos. Cristo hizo todo lo posible por conocerla. Le ofreció agua para satisfacer las necesidades de su alma. Los discípulos Judíos se sorprendieron cuando Jesús pasó tanto tiempo con alguien que era devaluada por la sociedad y por su religión.
Siguió una conversación bellísima. Cristo les dijo 'abran sus ojos. Vean a todas las personas que buscan a Dios. Recen por ellos con un espíritu lleno de hospitalidad y generosidad. Recen por ellos con compasión. Recen para que ellos experimenten a Dios. Las personas están sedientas y hambrientas de Dios.'
¡Nosotros también podemos rezar! Sólo tenemos que abrir nuestros ojos. Vean. Recen.
'El significado de la vida es ser visto'.
Dios anhela que las personas que lo buscan puedan ser vistas en cada ciudad, pueblo y aldea.
Jesucristo es un Salvador misionero. El enseñó a sus seguidores a orar por los desesperados, los divididos, los rechazados, los ridiculizados y los negados. Debemos rezar con los ojos y el corazón de Cristo. Hay un lugar para cada persona en la mesa de Dios.
La Oración del Señor y Lectio Divina
'La historia pertenece a los intercesores'.
La sencillez y el poder de la intercesión (rezar por otros y por nosotros mismos) la podemos encontrar en las seis sencillas peticiones de oración que nos enseñó Jesús. Jesús enseñó a sus seguidores a orar por otros y por sí mismos. Esta oración la conocemos con el nombre de la Oración del Señor. La podemos encontrar en Mateo 6: 9-14 y en Lucas 11:1-4.
Los seguidores de Cristo pidieron: "Señor, enséñanos a orar". ¡Esto fue lo que recibieron! Ahora forma parte de nuestra herencia espiritual. Es una de las oraciones más famosas en la historia del mundo. Los primeros Cristianos la rezaban al levantarse por la mañana y durante todo el día.
Al reclamar esta bella oración podemos cambiar al mundo, causar una revolución espiritual y física, transformar vidas, traer esperanza y conducción hacia el Reino de Dios. Podemos utilizar todos los elementos de veneración, intercesión, agradecimiento y penitencia para cambiar al mundo justo como Dios lo desea.
Esta es la teología de liberación, justicia espiritual y preocupación por el hambre del mundo y por muchas otras cosas más. ¡A veces debemos ser cambiados por Dios antes de que intentemos cambiar al mundo!
Lectio divina es una de las muchas maneras en las que Dios puede cambiar y transformar nuestras personas. Al meditar sobre una frase o un pasaje de las Escrituras, podemos experimentar la Presencia de Dios de una manera más completa.
Lectio divina es una lectura santa. Intente leer diez palabras o un pequeño capítulo en una manera reverente y pausada. En vez de determinar el contenido intelectual de un pasaje, permitamos que la Palabra nos cambie a través de una lectura santa continua.
La Oración del Señor puede ser una bella experiencia con lectio divina. Medite sobre las primeras dos palabras. Tal vez habrá otra palabra o frase en la oración que lo haga meditar. Comience a leer la oración de una manera pausada y silenciosa. Tal vez alguna palabra llamará su atención.. Le dará un sentido de la presencia de Dios. Reflexione sobre el significado de esas cuantas palabras.
¿Qué sentido espiritual podrá tener en su vida? Tal vez no esté muy claro, pero Dios trabaja constantemente dentro de nosotros. Lo único que importa es nuestra apertura hacia Dios. Siéntase en libertad de orar a través de su palabra. Permítase tener una presencia activa en Dios. Permanezca en esa Presencia.
Ya sea que usted medite durante dos horas o durante cinco minutos, habrá estado en la presencia de Dios.
Nada nos puede separar del amor de Dios a través de Jesucristo (Romanos 8: 31 - 39). Jesús nos ofrece su amistad personal. Por medio de esta amistad podemos vivir el Misterio del Amor Divino. Cristo es accesible y nos invita a conversar profundamente con El.
Podemos encontrar una maravillosa experiencia en el Evangelio de Juan. Antes de ser traicionado, Cristo se queda con sus amigos y disfruta de una última cena. Cristo tuvo una conversación íntima y poderosa con sus amigos (capítulos 13-16).
Cristo nos invita a formar parte de su grupo de amigos. Nos ofrece amor y consuelo en estos maravillosos pasajes. Hemos sido invitados para vivir en Cristo. El Buen Pastor nos ha ofrecido su amistad. ¡Cristo vino para que nosotros pudiéramos vivir nuestras vidas y para hacernos completamente felices! El nos promete la Presencia del Espíritu Santo para guiarnos, dirigirnos y ayudarnos en todas las circunstancias de la vida. Nos han enseñado a ser fieles a nuestro Amigo, aún en tiempos de persecución y de odio en el mundo. Cristo ha vencido al mundo.
La paz espiritual con Dios es nuestra bendición a través de la amistad con Jesucristo.
Podemos encontrar alimento para el alma en nuestra relación personal con Jesucristo. El Evangelio de Juan nos habla sobre esta amistad. Es para cualquier persona que busca estar con Dios. Jesucristo está disponible para todas las personas.
En la obra de Juan podemos leer éstas amables palabras de amistad. Juan era el discípulo amado. El y Jesús eran grandes amigos. Aún cuando todos abandonaron a Jesús, sólo Juan permaneció con las mujeres al pie de la cruz. La amistad es una poderosa expresión de amor.
Hemos sido invitados a vivir una profunda amistad con Jesucristo.
Rezar en el nombre de Jesucristo
Existen muchos nombres para Dios y muchas maneras de rezar. Las religiones del mundo contienen un gran número de verdades espirituales. Sin embargo, podemos tener una poderosa experiencia espiritual y un poder especial si rezamos nuestras oraciones en el nombre de Jesucristo.
Hay algo especial en Jesús que hace que todas las rodillas se doblen y que todas las personas confiesen. Jesucristo es el Nombre que está por encima de todos los nombres (Filipenses 2: 1- 11). Hemos sido invitados a confesarle a nuestro Maestro, Amigo y Señor.
Es muy fácil rezar en el nombre de Jesucristo. Jesús enseño a su gente a rezar deliberadamente en su nombre. Este pasaje lo podemos encontrar en aquella conversación espiritual en el Cuarto Superior (Jn 14: 13-14; 15: 7-8; 16:23). Al rezar en el nombre de Cristo establecemos una conexión muy poderosa con Dios.
Rezamos en el nombre de nuestro Amigo, pues El es la historia de amor que Dios nos obsequia. Podemos disfrutar de una relación muy especial en la oración en el nombre y poder de Jesucristo. Esta poderosa forma de orar la tienen a su alcance todos los que buscan a Dios.
Tal vez algunos de nuestros lectores nunca han orado en el nombre de Jesucristo. Podemos gozar de una poderosa experiencia en la oración si rezamos "en el nombre de Jesús, ¡Amén!" Considere rezar antes de comenzar con su lectura espiritual. Pida a Dios que le dé unos oídos para escuchar y unos ojos para ver las verdades espirituales. Pida a Dios estas sencillas cosas "en el nombre de Jesús, ¡Amén!"
A menudo escuchamos que Jesús es el regalo de Dios para nosotros. Es importante saber que nosotros también somos el regalo de Dios a Jesucristo. La amistad con Dios es muy preciada y es una herencia espiritual que debemos valorar.
Una BendiciónQue la paz de Cristo y todas las bendiciones de Dios estén con cada uno de ustedes. Que el alimento para su alma contenga maravillas y amor creciente. Que las bondades del Señor le bendigan.
Que usted esté 'Sorprendido por la Alegría'.
El autor del presente material es "Surprised by Joy (Sorprendida por la Alegría)" (surprisedbyjoy@yahoo.com). "Surprised by Joy" es una ministro Cristiana ordenada que sirve al UFMCC y que descubrió que es maravilloso estar con Dios. Es la intención y la esperanza de todos los que trabajamos en soulfoodministry.org que todos nuestros visitantes experimenten la bondad de Dios y reciban alimento espiritual para su travesía.