Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Abril 14
Gente ordinaria que quiere ser extraordinaria
"Jesús los llamó: "Síganme y Yo los haré pescadores de hombres." Al instante dejaron las redes y lo siguieron." Mateo 4: 19-20
Esta historia siempre me ha intrigado. Los hermanos Pedro y Andrés abandonan sus carreras para seguir a Jesús. Jesús también llama a otros dos hermanos, Juan y Santiago. Ellos abandonan su medio de vida y a su anciano padre para seguirlo. Estos cuatro hombres se convirtieron en la base del grupo de los doce discípulos. El resto del evangelio de Mateo describe los siguientes tres años de las vidas de estos hombres, durante su preparación con Jesús para convertirse en revolucionarios espirituales.
Los discípulos son gente ordinaria que quiere ser extraordinaria. Están dispuestos a arriesgarse por Dios. Muchas veces me he preguntado que hubiera hecho yo en su situación. Su respuesta me parece demasiado impulsiva ya que yo soy muy precavida por naturaleza. ¿Pero sabía usted que estos cuatro hermanos conocían a Jesús antes de su "llamado"?
Esta gente ordinaria había estado siguiendo al profeta conocido cómo Juan el Bautista. Después de haber bautizado a Jesús, Juan el Bautista condujo a sus seguidores hacia Cristo. Dos discípulos permanecieron con Jesús durante la tarde y luego llevaron a sus hermanos para que conocieran al Gran Maestro. Uno de esos hermanos era Andrés. La voz se corrió. La gente empezó a llegar. Jesús preguntó específicamente por algunos de ellos. Su "llamado" no fue al azar. Está gente estaba espiritualmente sensible a Dios. Veían en Jesús a una persona admirable.
La respuesta a su llamado se basaba en su relación anterior con él (Juan 1). Permanecieron ahí, hicieron preguntas, analizaron su alma y platicaron entre sí lo que habían escuchado. Confiaban lo suficiente en Jesús cómo para arriesgar su seguridad y su estatus quo. Estos discípulos entendían que Jesús ofrecía una nueva forma de vida en Dios. Y deseaban lo que Jesús tenía.
Oración: Dios mío, ayúdanos a ser gente espiritualmente extraordinaria y a "seguirte." Amén.
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