Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Abril 19
Benditos sean aquellos que se acongojan
"Felices los que lloran, porque recibirán consuelo." Mateo 5:4
Hace algunos años, cuando yo estudiaba enfermería, "Lu Lu Belle", el perro de la familia, murió. Este adorado perro falleció durante mis exámenes finales. Mis padres sabiamente me informaron hasta después de mis exámenes. Sabían que yo adoraba a Lu Lu Belle. Había sido parte de mi vida por más de diecisiete años. Desde la muerte de Lu Lu Belle, he llorado la pérdida de muchos amigos y familiares. Y ahora, años más tarde y siendo capellán, he llorado con mucha gente que ha perdido a sus seres queridos.
Nadie se puede escapar de llorar y de sufrir alguna pena. Hay momentos de alegría y hay momentos de tristeza. Las cosas tristes suceden. Perdemos a los seres queridos, el trabajo, la seguridad, nuestra salud y en ocasiones también perdemos nuestros sueños. En Norteamérica, a veces trivializamos nuestras penas y las minimizamos. A veces decimos, "oh, ya no me debería de afectar." A menudo escondemos nuestro sufrimiento y pretendemos que nos sentimos seguros y bien.
Nuestros antepasados sabían como llevar el luto. Utilizaban ropas de luto cómo un símbolo visible de su pena para que así la gente respetara su pérdida. Recordaban a sus seres queridos durante los memoriales y durante los días de remembranza. Sabían que el sobreponerse a una pena tomaba tiempo. No se puede apresurar este proceso. A veces necesitamos bajar nuestro ritmo y aceptar nuestra pena. El pensar sobre éstos sentimientos nos ayuda a sentirnos mejor.
Por favor sepa que usted puede llorar con Dios. Jesús era un hombre que conocía el dolor y el sufrimiento. Él también lloraba cuando se morían sus seres queridos. Las lágrimas de los creyentes han mojado las páginas de la Biblia a lo largo de los siglos. Jesús es un consejero y consolador maravilloso. No permita que su corazón se perturbe. Su pena se bendecirá y recibirá consuelo durante sus momentos difíciles.
Oración: Dios mío, ayúdanos a acongojarnos con tu consuelo. Amén.
Página Principal de Devociones Diarias