Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Abril 7
Tentación y Ayuno
"... y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, al final sintió hambre." Mateo 4: 2
Esta era una situación extrema. Jesús estaba hambriento y desnutrido. Helmut Thielicke escribe que Cristo experimentó tanta hambre que su estomago gruñía; sus intestinos estaban hechos nudos, su abdomen se inflamó y su cabeza palpitaba de dolor. Jesucristo se sentía débil y desfallecido. En este estado físico de debilidad Jesús era extremadamente vulnerable a las tentaciones.
Tenemos mucho que aprender sobre la oración y el ayuno. Sabemos que el dejar de comer durante cuarenta días y cuarenta noches es muy peligroso y no es una práctica recomendable para nosotros. Sin embargo, necesitamos ayunar dentro de nuestras vidas espirituales. En unas cuantas páginas(Mateo 6:16-18), Jesús asume que debemos ayunar y le enseña a sus discípulos a ayunar con moderación. Hay momentos y épocas dentro de nuestra vida en la cuál necesitamos ayunar para nuestro crecimiento espiritual, nuestro maduramiento y discernimiento.
Muchas personas en este mundo no se puede dar el lujo de acostarse con el estómago lleno. Jesús se identifica plenamente con todos aquellos que no cuentan con su porción diaria de comida. Jesús paso por hambre. Se moría de hambre. Lo invito a programar un ayuno de oración como experiencia espiritual para identificarse con aquellos que pasan hambre. Si se encuentra bajo el cuidado de un médico, tome las precauciones necesarias. Perderse de una comida al mes es una buena forma de comenzar a ayunar. Enumere sus mayores preocupaciones e inclúyalas dentro de la oración. Seleccione, con tiempo, los pasajes y las lecturas adecuadas. De ser posible, utilice un lugar especial para su oración. Anótelo en su calendario. Esto transformará su vida y costumbres sobre la oración. El ayuno y la oración refinan nuestra fe, nos fortalecen y nos hacen madurar. Nos ayudan a identificarnos con aquellos que están hambrientos y que tienen una gran necesidad.
Oración: Dios mío, bríndales tu compasión a aquellos que estén hambrientos físicamente y espiritualmente en este día. Amén.
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