Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Agosto 11
Pagando los impuestos religiosos
Al volver a Cafarnaún, se acercaron a Pedro los que cobran el impuesto para el Templo. Le preguntaron: "El maestro de ustedes, ¿no paga impuestos?". Pedro respondió: "Claro que sí". Cuando entraba, se anticipó Jesús y le dijo: "Dame tu parecer, Simón. ¿Quiénes son los que pagan impuestos o tributos a los reyes de la tierra: sus hijos o los que no son de la familia?". Pedro contestó: "Los que no son de la familia". Y Jesús le dijo: "Entonces los hijos no pagan. Sin embrago, para no escandalizar a la gente, vete a la playa y echa el anzuelo. Al primer pez que pesques ábrele la boca y hallarás en ella una moneda de plata. Tómala y paga por mí y por ti." Mateo 17:24-27
¡Incluso Jesús pagaba impuestos! Este impuesto para el Templo era un impuesto anual que debían pagar los hombres judíos para apoyar los sacrificios del templo. Aunque yo no sea un hombre judío, yo también pertenezco a una institución religiosa que espera recibir un porcentaje de cualquier donación u ofrenda económica que recibe mi ministerio religioso. ¡Tal vez necesito meditar sobre esta enseñanza y sobre su significado en mi propia vida hoy en día! Jesús no sólo pagaba sus impuestos religiosos en su totalidad, sino que pagaba con generosidad el doble de lo que se le pedía.
Un comentario sugiere que "los verdaderos hijos de Dios no necesitan contribuir para el apoyo de la casa de Dios". Pero gracias a mi propio ministerio, estoy consciente de cuánto cuesta encender la luz y pagar las cuentas.
Pero el evangelio siempre es gratuito. ¡Gracias a Dios!
Oración: Dios mío, bendíceme con la generosidad de Jesús. Amén.
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