Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Agosto 12
¿Quién es el más grande?
En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: "¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?". Jesús llamó a un niñito, lo colocó en medio de los discípulos y declaró: "En verdad les digo: si no cambian y no llegan a ser como niños, nunca entrarán en el Reino de los Cielos. El que se haga pequeño como este niño, ése será el más grande en el Reino de los Cielos. Y el que recibe en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe. Al que haga caer a uno de estos pequeños que cree en mí, mejor sería que le amarraran al cuello una gran piedra de moler y que lo hundieran en lo más profundo del mar. ¡Ay del mundo a causa de los escándalos! Tiene que haber escándalos, pero ¡ay del que causa el escándalo! Si tu mano o tu pie te está haciendo caer, córtatelo y tíralo lejos. Pues es mejor para ti entrar en la vida sin una mano o sin un pie que ser echado al fuego eterno con las dos manos y los dos pies. Y si tu ojo te está haciendo caer, arráncalo y tíralo lejos. Pues es mejor para ti entrar tuerto en la vida que ser arrojado con los dos ojos al fuego del infierno." Mateo 18:1-9
Una de mis mejores amigas es una bolichista muy competitiva. Es una de las mejores y con frecuencia la llaman "LA bolichista". Muchos temen jugar contra ella porque realmente es muy, muy buena. Es la mejor jugadora femenina de su estado. Pero este no es el tipo de grandeza al que hace referencia Jesús.
Los discípulos habían estado con Jesús durante tres años. Ellos querían saber quién era el más grande de su grupo interno. Y Jesús trae a un niñito para enseñarles sobre la grandeza espiritual. Según el Reino de los Cielos, la grandeza espiritual la encontramos en aquellas personas con una humildad semejante a la de los niñitos y con una confianza en Cristo. Y pobres de aquellos que coloquen una piedra de obstáculo ante esos niñitos. Pobres de aquellos que ocasionen que estos niñitos pierdan la fe en Jesús.
Jesús no pide que la gente se desfigure o mutile literalmente al realizarse un examen interno. Pero sí nos pide momentos de introspección y reflexión. Todos somos hijos de Dios. ¿Acaso estamos poniendo piedras de obstáculo para desalentar la fe de otras personas?
Siempre voy a recordar la historia de un joven gay Cristiano. El creció en una iglesia legalista, escuchando al pastor hablar sobre cuánto odiaba Jesús a los homosexuales. Durante toda su adolescencia, el joven creyó todo lo que su pastor le decía, mientras luchaba consigo mismo para convertirse en heterosexual y así poder ser amado por Jesús. Un día, cuando el joven creció, le pidió a un amigo pastor que le enseñara en cuál evangelio de la Biblia era donde Jesús predicaba este odio.
En ningún lado, le contestó su amigo. Para el muchacho, esto fue un momento de profunda revelación y esperanza. Pronto localizó una iglesia Cristiana a la cuál acudían muchos parroquianos lésbicos y gays. Ahora, el muchacho canta en el coro de la iglesia y lleva a sus parejas y amigos a esta iglesia. Este muchacho fue uno de los afortunados que logró sobrepasar sus piedras de obstáculo espirituales. La iglesia homofóbica a la que acudió desde pequeño le había causado años de lagrimas y tormentos internos, mientras él trataba de cambiar lo que no podía ser cambiado. El pastor de su infancia mintió desde el púlpito, infligiendo un gran daño a este joven y a la congregación entera.
Oración: Dios mío, ¿estamos ayudando o dañando la confianza de la gente en Jesús? Amén.
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