Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Agosto 14

Confrontación directa y amorosa

"Si tu hermano ha pecado, vete a hablar con él a solas para reprochárselo. Si te escucha, has ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma contigo una o dos personas más, de modo que el caso se decida por la palabra de dos o tres testigos. Si se niega a escucharlos, informa a la asamblea. Si tampoco escucha a la iglesia, considéralo como un pagano o un publicano.." Mateo 18:15-17

Benjamín Franklin escribió, "Las cosas que duelen, instruyen". Y en ocasiones la verdad duele. El amor franco permite que hablemos en privado con otros y de manera honesta les hagamos saber la forma en que sus palabras y acciones nos han lastimado. Sin embargo, en nuestras relaciones con los demás, también es bueno recordar que "la diplomacia casi siempre es preferible al candor". Con la diplomacia y el respeto casi siempre nos podemos obtener una audiencia para compartir nuestra verdad. Sin embargo, hay ocasiones en que la diplomacia no siempre ayuda. A veces debemos ser más directos y llegar al grano. A veces es necesaria una confrontación amorosa.

Yo aprecio estas famosas enseñanzas de Jesús. Jesús es agradablemente honesto y libre de complicaciones. Es más fácil criticar y hablar de las personas a sus espaldas. Se necesita valor para acercarse a una persona que ha pecado en contra de nosotros para hacerle saber nuestro punto de vista. Aunque esta enseñanza casi siempre es la base de nuestra disciplina eclesiástica, también nos ofrece un entendimiento sobre la resolución de los conflictos individuales.

Siempre acérquese a la otra persona en privado y trate de resolver el problema de inmediato sin que éste llegue a más. Recuerde que el respeto es una palabra sagrada y que la diplomacia puede abrir una conversación más franca y honesta. Tenga la valentía para confrontar humildemente y la gracia para escuchar. Pero tenga mucho cuidado. No siempre tenemos la razón en nuestros juicios, nuestras creencias y nuestras fervientes opiniones.

Hace poco tuve la oportunidad de observar como dos amigas tuvieron la valentía suficiente para aplicar esta enseñanza dentro de sus conflictos interpersonales. Una de ellas estaba realmente enojada y ofendida por un comentario hecho por una amiga en quien ella confiaba y valoraba. Sin intención alguna, su amiga había herido sus sentimientos públicamente con un comentario que hizo sin pensar. La persona ofendida realizo un esfuerzo por acercarse a su amiga y compartir con ella cómo el comentario la había avergonzado y enojado. Su amiga estaba mortificada y le pidió perdón profusamente. Su amistad se fortificó gracias a esta conversación honesta, directa y amorosa. Lograron alcanzar una resolución pacífica y un entendimiento más profundo.

Pero no hay garantía alguna de que todos los conflictos y el dolor se puedan resolver sin llegar a más. La honestidad puede ser un asunto peligroso. La sabiduría nos exhorta a tratar de resolver nuestros conflictos en privado cuantas veces sea posible.

Oración: Dios mío, ¿hay alguien a quien tenga que acercarme en privado con honestidad amorosa? Dame la valentía para aplicar esta enseñanza de Jesús. Amén.

Agosto 13 Agosto 15

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