Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Agosto 15
Dos o tres
Yo les digo: "Todo lo que aten en la tierra, lo mantendrá atado el Cielo y todo lo que desaten en la tierra, lo mantendrá desatado el Cielo. Asimismo yo les digo: si en la tierra dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir alguna cosa, mi Padre Celestial se lo concederá. Pues donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estoy yo, en medio de ellos." Mateo 18:18-20
No hay tal cosa como una oración pequeña. Hay un dicho que dice que uno más Dios es mayoría. Imagínese el poder de dos o tres personas orando juntas para que se haga la voluntad de Dios, en el nombre de Jesucristo.
Cuando fui capellán de la marina norteamericana, viví en un barco de municiones durante dos años. Un pequeño grupo de Cristianos nos juntábamos para los servicios de adoración y de oración durante nuestro destacamiento semestral en el turbulento Medio Oriente. En ese entonces, las relaciones internacionales estaban muy tensas en el Golfo Pérsico. Algunos de los marinos estaban ansiosos de demostrar su fuerza y bombardear al enemigo.
En varias ocasiones, acudí de forma privada y silenciosa al sitio donde se almacenaban las bombas. Durante algunos minutos, solía colocar mis manos sobre las bombas y rezaba por la paz. Durante los servicios de adoración, en los cuáles a veces solo estaban presentes dos o tres personas, orábamos por la paz en el nombre de Jesucristo.
Nunca subestime el poder de la oración en el nombre de Aquél que está por encima de todos los demás. Se nos dice que algún día, al escuchar el nombre de Jesús, todas las rodillas se hincarán y todas las bocas lo reconocerán como el Señor (Filipenses 2:10-11).
Si usted nunca ha rezado en el nombre de Jesucristo, considere hacer el siguiente experimento. Durante los próximos 30 días termine sus oraciones en el nombre de Jesús y observe como habrá sido cambiado. Considere buscar un pequeño grupo o una pareja de oración. Sus oraciones pueden cambiar al mundo en el nombre de Jesucristo.
Oración: Dios mío, enséñanos a orar en el nombre de Jesucristo. Amén.
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