Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Agosto 16

Perdonar setenta y siete veces

Entonces Pedro se acercó con esta pregunta: "Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?". Jesús le contestó: "No te digo siete, sino setenta y siete veces." Mateo 18:21-22

Creo que fue Winston Churchill quien dijo: "Nosotros moldeamos nuestra casa y luego, nuestra casa nos moldea a nosotros". Si nosotros, en nuestro espíritu, no perdonamos, nuestra casa estará moldeada con amargura, resentimiento, odio e intolerancia. Nos lesionamos espiritualmente cuando nos rehusamos a perdonar. El perdón engendra al perdón.

La otra noche estaba viendo un documental de la segunda guerra mundial sobre los prisioneros norteamericanos. Ellos sufrieron terribles atrocidades a manos de sus captores japoneses. Su sufrimiento desafía a la descripción. Muchos compartían recuerdos, a medida que sus bien amados camaradas morían a causa de la tortura, la desnutrición y las enfermedades. Algunos lloraban. Un veterano dijo: "Puedo perdonarlos, pero nunca se me olvidará lo que hicieron".

Ese mismo día, leí un artículo en el periódico sobre un ciudadano americano-japonés que había sido arrestado injustamente por su herencia étnica durante esa guerra. Sus comentarios fueron sorprendentemente similares. Su familia también sufrió terriblemente a manos de sus captores americanos.

Hace algunos años, leí la biografía de Corrie ten Boom. Esta admirable mujer y su familia también fueron prisioneros de guerra. Sus captores fueron alemanes. Sus "crímenes" fueron de carácter Cristiano. Ellos protegían a los refugiados judíos del holocausto de Hitler hasta que fueron descubiertos y puestos en un campo de concentración brutal. Su preciada hermana y su padre sufrieron una cruel muerte a manos de los Nazis.

Años después de la guerra, para su asombro, mientras ella hablaba ante un grupo de su iglesia, se le acercó un antiguo guardia de la prisión Nazi. El le extendió la mano en señal de amistad y de inmediato ella recordó su crueldad en contra de ella y de su hermana. Su anterior torturador le pidió personalmente que lo perdonara por sus crímenes en contra de la humanidad. El había sido especialmente cruel con su hermana.

Durante años, este hombre había estado profundamente atormentado espiritualmente por sus crímenes en contra de la humanidad y buscaba ser perdonado. Cuando vio a Corrie ten Boom, el hombre se le aproximó ansiosamente. Sólo con la ayuda de Dios ella pudo perdonarlo. Pero no fue fácil. Corrie ten Boom recordaba el sufrimiento de su hermana tal y como si hubiera sucedido ayer.

Jesús utiliza una parábola para enseñarnos acerca del perdón y del reino del cielo. La parábola concluye con este comentario: "Así es cómo mi Padre Celestial tratará a cada uno de ustedes a menos de que perdonen a su hermano con el corazón". Jesús nunca nos pide hacer algo que él mismo no pudiera o quisiera hacer.

Dentro de la Catedral Nacional de Washington hay una pequeña área de oración. Una enorme cruz de clavos cuelga de la pared. Las palabras "Padre, perdona" están grabadas en la placa de la cruz. Estas dos palabras queman mi alma. Es bueno aprender de la sabiduría antigua y ser "prontos para escuchar, pero lentos para hablar y enojarse" (Santiago 1:19). Debemos aprender a perdonar como lo hace Jesús.

Oración: Dios mío, ¡ayúdanos a perdonar! Amén.

Agosto 15 Agosto 17

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