Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Agosto 22
La generosidad de Dios
"Porque el reino de los cielos es semejante a un hacendado que salió muy de manana para contratar obreros para su vina. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su vina. Y salió como a la hora tercera, y vio parados en la plaza a otros que estaban sin trabajo; y a éstos les dijo: "Id también vosotros a la vina, y os daré lo que sea justo." Y ellos fueron. Volvió a salir como a la hora sexta y a la novena, e hizo lo mismo. Y saliendo como a la hora undécima, encontró a otros parados, y les dijo: "¿Por qué habéis estado aquí parados todo el día sin trabajar?" Ellos le dijeron: "Porque nadie nos contrató." El les dijo: "Id también vosotros a la vina." Y al atardecer, el senor de la vina dijo a su mayordomo: "Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta los primeros." Cuando llegaron los que habían sido contratados como a la hora undécima, cada uno recibió un denario. Y cuando llegaron los que fueron contratados primero, pensaban que recibirían más; pero ellos también recibieron un denario cada uno. Y al recibirlo, murmuraban contra el hacendado, diciendo: "Estos últimos han trabajado sólo una hora, pero los has hecho iguales a nosotros que hemos soportado el peso y el calor abrasador del día." Pero respondiendo él, dijo a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia; ¿no conviniste conmigo en un denario? "Toma lo que es tuyo, y vete; pero yo quiero darle a este último lo mismo que a ti. "¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo que es mío? ¿O es tu ojo malo porque yo soy bueno?" Así, los últimos serán primeros, y los primeros, últimos." Mateo 20:1-16 (LA BIBLIA DE LAS AMERICAS)
¿Quién de nosotros no se ha quejado sobre la generosidad de Dios hacia algunas personas quienes nosotros consideramos que no lo merecen? Esta parábola es muy poderosa. ¡En verdad que la manera de pensar y ser de Dios es muy diferente a la nuestra!
Esta es la historia. El dueño de la viña contrató trabajadores por un día y acordaron verbalmente, desde un principio, el salario que se les iba a pagar. Los trabajadores laboraron arduamente durante todo el día. Conforme pasaban las horas, más eran los trabajadores que se unían al grupo.
Cuando cayó la noche, el patrón le dijo a su capataz que les pagara a los trabajadores por el día trabajado y que comenzara con los últimos que fueron contratados durante el día. Para la alegría de esos trabajadores, ¡se les pagó el día entero aún cuando solo trabajaron unas cuantas horas! Aquellos que trabajaron todo el día esperaban recibir un bono, por lo que se quedaron esperando ansiosamente su turno. Para su desilusión, recibieron únicamente lo que se había acordado durante la mañana. Todos los trabajadores recibieron la misma cantidad. Así que todos los que trabajaron bajo el rayo del sol se quejaron.
El patrón los reprendió. "Amigo, le dio a un trabajador, no estoy siendo injusto. Te estoy pagando la cantidad que habíamos acordado. Tomen su dinero y váyanse. Es mi dinero y yo puedo hacer con el lo que yo quiera. Están celosos de que estoy siendo generoso. Así que los primeros serán los últimos".
¿En que parte de esta parábola nos vemos reflejados? ¿También nosotros nos quejamos y nos resentimos con aquellos quienes viven la generosidad de Dios? ¿O nos alegramos por ellos y su buena fortuna y alabamos a Dios por su divina abundancia?
Oración: Dios mío, gracias por ser generoso. Amén.
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