Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Agosto 24

Audición selectiva

Entonces la madre de Santiago y Juan se acercó con sus hijos a Jesús y se arrodilló para pedirle un favor. Jesús le dijo: "¿Qué quieres?". Y ella le respondió: "Aquí tienes a mis dos hijos. Asegúrame que, cuando estés en tu reino, se sentarán uno a tu derecha y uno a tu izquierda". Jesús dijo a los hermanos: "No saben lo que piden. ¿Pueden ustedes beber la copa que yo tengo que beber?". Ellos respondieron: "Podemos". Jesús replicó: "Ustedes sí beberán de mi copa, pero no me corresponde a mí el concederles que se sienten a mi derecha o a mi izquierda. Eso será para quienes el Padre lo haya dispuesto". Los otros diez se enojaron con los dos hermanos al oír esto. Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que los gobernantes de las naciones actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. Pero no será así entre ustedes y si alguno de ustedes quiere ser el primero entre ustedes, que se haga el esclavo de todos." Mateo 20:20-26

Las personas tienen una tendencia a escuchar solamente lo que ellos quieren escuchar. Todos hacemos esto. Y la historia de hoy es un ejemplo perfecto de cómo seleccionamos lo que queremos escuchar.

Jesús le acaba de decir a los doce discípulos que va a ser traicionado, arrestado, torturado y crucificado. Y ahora vemos a dos de los discípulos acercándose junto con su madre acercándose, de manera privada, a Jesús. Juntos se arrodillan ante Jesús mientras que su madre le pide a Jesús un favor. Dale a mis hijos poder, prestigio, promoción y privilegio sobre los demás discípulos, pide humildemente la señora. Obviamente que Juan y Santiago recordaban la respuesta anterior que Jesús le había dado al impulsivo de Pedro sobre la eventual recompensa celestial, seleccionando lo que ellos querían escuchar. Con sus propios intereses de por medio, pasaron por alto la conversación sobre la cruz. Emplearon la audición selectiva y escucharon únicamente lo que ellos deseaban escuchar.

Sorprendentemente, Jesús no los regañó. Ellos obviamente no entendían lo que estaban pidiendo. Pero él les hizo una pregunta que ha perdurado a través de los siglos para aquellos que desean seguir a Jesús: "¿Pueden ustedes beber de la copa que yo tengo que beber?"

Oh sí, respondieron ansiosamente Santiago y Juan. ¡Sí podemos! No tenían idea de lo que le esperaba a Jesús. Pronto recibirían una respuesta a todas sus oraciones. Santa Teresa de Ávila dijo sabiamente: "Se derraman más lagrimas por las oraciones que ya fueron respondidas que por aquellas que no se han respondido".

Henri Nouwen hace la observación de que antes de beber de la copa de Cristo, debemos sostenerla (Can You Drink the Cup (Usted Puede Beber de la Copa)). Utiliza la copa como una metáfora para articular los principios de la vida espiritual. La copa es una imagen poderosa para la experiencia humana. Es una copa de penas, alegrías, bendiciones y salvación. Debemos sostenerla, alzarla y tomarla. "Esta pregunta que Jesús le hizo a sus amigos Santiago y Juan tiene el poder de abrir los corazones endurecidos y de mostrar los tendones de la vida espiritual". Esta pregunta puede cambiar radicalmente nuestras vidas.

Si, Jesús les dijo a Santiago y a Juan. Sí, nos dice hoy a nosotros. "Ustedes sí beberán de mi copa". Pero la promoción y la gloria serán para quienes el Padre lo haya dispuesto.

Los demás discípulos se enfurecen al saber que Santiago y Juan intentan obtener poder y estatus. Jesús los reúne a todos y les da una lección sobre la grandeza espiritual. Para poder ser espiritualmente grandes, debemos ser sirvientes y esclavos. Necesitamos ser como Cristo. El no vino a que le sirvieran, sino que vino a servir. Vino a entregar su vida como pago por el pecado de los demás. Este es el mensaje del evangelio.

¿Usted beberá de su copa?

Oración: Dios mío, ayúdanos a contemplar el hecho de beber de la copa de Cristo. Amén.

Agosto 23 Agosto 25

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