Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Agosto 27
Que los niños sean quienes nos guíen
Jesús entró en el Templo y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el Templo. Derribó las mesas de los que cambiaban monedas y los puestos de los vendedores de palomas. Les dijo: "Está escrito: Mi casa será llamada Casa de Oración. Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones". También en el Templo se le acercaron algunos ciegos y cojos y Jesús los sanó. Los sacerdotes principales y los maestros de la Ley vieron las cosas tan asombrosas que Jesús acababa de hacer y a los niños que clamaban en el templo "¡Hosanna al Hijo de David!". Estaban furiosos y le dijeron: "¿Oyes lo que dicen esos?". Les respondió Jesús: "Por supuesto. ¿No han leído por casualidad esa Escritura que dice: Tú mismo has puesto tus alabanzas en la boca de los niños y de los que aún maman?". En seguida Jesús los dejó y salió de la ciudad en dirección a Betania, donde pasó la noche. Mateo 21:12-17
La casa de Dios debe ser una casa de oración para todas las personas. Jesús no era conocido por su diplomacia, sino por su audacia. Al ver el Templo lleno de puestos, de personas que cambiaban monedas y de explotadores, derribó las mesas y las sillas. Esto no le hizo quedar bien con aquellos empresarios locales que se aprovechaban económicamente de los devotos. Jesús públicamente los llamó "ladrones".
Pero los ciegos y los cojos se le acercaban ansiosamente en ese santo lugar. Jesús los sanó a todos. Los niños estaban gritando y bailando. "¡Hosanna al Hijo de David!", "¡Jesús es maravilloso!". Los necesitados fueron bendecidos más allá de las palabras. Los niños entonaban coros de alabanza. Y las autoridades religiosas estaban indignados por la sanación, por haber interrumpido a los empresarios, por los niños escandalosos y por la presencia de Jesús. ¿Cómo es posible que él haya alterado el status quo? ¿Cómo es posible que él permita que la gente se le dirija como el Rey y el Divino? ¿Cómo es posible que actúe con tal autoridad divina?
Jesús contestó estas irritables preguntas con una cita de las escrituras hebreas (Salmos 8:2). ¡Dios ha ordenado que de los labios de los niños salgan alabanzas! ¡El instinto de estos pequeños les decía que Jesús era alguien muy especial y maravilloso!
Jesús prudentemente abandonó el área para pasar la noche en un lugar más seguro a unas cuantas millas de distancia de Jerusalén. Sabía que con sus acciones y sus palabras se había conseguido unos peligrosos enemigos en el Templo.
Una vez más, se deben hacer las preguntas. ¿En qué parte de la historia nos vemos reflejados? ¿Dónde estamos nosotros dentro de la casa de oración de Dios? ¿Acaso somos como los cojos, los ciegos o los niños? Tal vez estamos protegiendo el status quo de nuestra religión. ¿Acaso nuestro negocio le está robando a los demás? ¿Estamos interfiriendo con la casa de oración de Dios? Se vienen tantas preguntas a la mente y al corazón.
Oración: ¡Hosanna! ¡Hosanna! ¡Hosanna a Jesús! Amén.
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