Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Agosto 3

Danos una señal

Los fariseos y los saduceos se acercaron a Jesús. Querían ponerlo en apuros, y le pidieron una señal milagrosa que viniera del Cielo. Jesús respondió: "Al atardecer ustedes dicen: Hará buen tiempo, pues el cielo está rojo y encendido. Y por la mañana: con este cielo rojo obscuro, hoy habrá tormenta. Ustedes, pues, conocen e interpretan los aspectos del cielo, ¿y no tienen capacidad para las señales de los tiempos?. ¡Generación mala y adúltera! Ustedes piden una señal, pero señal no tendrán, sino la señal de Jonás". Jesús pues, los dejó y se marchó. Mateo 16:1-4

Los fariseos y los saduceos representaban grupos religiosos judíos que diferían significativamente en su interpretación de la ley judía. Es asombroso ver como combinaron sus fuerzas y se unieron con el fin de poner a Jesús a prueba. Querían una señal del cielo. ¿Acaso no todos queremos una señal del cielo? ¡Sería tan fácil creer en Dios si tuviéramos una señal clara y dramática de allá arriba!

Sin embargo, ellos habían recibido un sinnúmero de señales. La hija de la mujer de Cananea se recuperó milagrosamente (ver capítulo anterior) y una vez más Jesús alimentó a miles de personas con pescados y con unas pocas rebanadas de pan. Grandes multitudes han logrado ver como fueron curados sus amigos cojos, mudos, ciegos y lisiados ante los pies de Jesús. Si ver es creer, la petición de recibir una señal del cielo hubiera sido innecesaria.

Jesús confronta su falta de fe. Reta su incredulidad y los llama una generación mala y adúltera. La única señal que recibirán es la señal de Jonás, misma que indirectamente se refiere a su muerte. Jesús abandona a sus críticos y se marcha.

¿Es incorrecto pedirle a Dios una señal del cielo? Muchas veces yo he pedido una respuesta clara a mis oraciones. ¿Qué hay de malo en esta historia?

Los fariseos y los saduceos tuvieron una oportunidad amplia para creer que Jesús tenía poderes divinos. Ellos habían visto y escuchado sobre sus milagros y sus enseñanzas. Sencillamente se negaban a creer.

¿Nos vemos reflejados en esta historia? ¿Quién de nosotros no ha pedido una señal celestial en algún momento de nuestras vida?

Oración: Dios mío, ayuda a nuestra incredulidad. Amén.

Agosto 2 Agosto 4

Agosto 2000       Página Principal de Devociones Diarias