Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Diciembre 12
Preciado ante los ojos de Dios
El señor siente profundamente la muerte de los que lo aman. Salmos 116:15
Una vez más estaba limpiando mis archivos y recordando viejas anécdotas. Frente a mí tengo una copia a lápiz de un sermón que escribí hace más de siete años para el funeral de mi abuelo. El abuelo falleció varios años después que mi madre. El y mi abuela estuvieron casados durante setenta y dos años. Planeaban renovar sus votos matrimoniales antes de que él falleciera.
Unos meses antes de la muerte de mi abuelo muerte, mi abuela específicamente pidió que yo impartiera la ceremonia durante el funeral. Ese funeral fue una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida. Siempre recordaré a mi abuela sentada frente a mí mientras predicaba la homilía. Ella estaba rodeada de todos sus nietos, bisnietos y tataranietos. El lugar estaba lleno de visitantes. Muchos habían viajado grandes distancias para acompañar a mi abuela en su dolor y duelo.
Antes de que cerraran el ataúd, muchas personas se aproximaron para echar un último vistazo. Uno de los tataranietos colocó un preciado oso de peluche en el ataúd para que su tatarabuelo tuviera un juguete para distraerse en el cielo. Todos estábamos llorando. "Preciada ante los ojos del Señor es la muerte de sus santos." Sí, una vez más, una pequeña niña nos reveló una gran verdad sobre Dios. El amor es para los muy jóvenes, los adolescentes, los adultos y los ancianos.
Philip Yancey escribió un libro muy importante que lleva por nombre "Where is God when it hurts (¿Dónde está Dios cuando duele?)?" El nos recuerda que "Dios no está sordo." El sufrimiento es parte de la vida. La vida es dura, pero Dios es bueno. Dios es compasivo y anhela reconfortarnos en nuestro dolor. Dios escucha cuando lloramos pidiéndole ayuda.
Mi abuela me pidió que predicara en base al versículo 2 Timoteo 4:7-8, como un tributo para la vida de su esposo: "He combatido el buen combate, he concluido con mi carrera, he conservado la fe. Sólo me queda recibir la corona de la salvación, que aquel día me dará el Señor, juez justo, y no sólo a mí, sino también a todos los que esperan con amor su venida gloriosa." Mi abuelo dejó un admirable y noble legado de una vida llena de fe. Combatió el buen combate y conservó su fe en Dios. Amó y cuidó a su familia. Sirvió a la iglesia con su tiempo, su talento y su amor. Le esperaba una recompensa celestial. Estoy seguro de que las primeras palabras que Dios le dijo fueron "bien hecho, mi fiel sirviente. Grande será tu recompensa."
¿Qué tipo de legado vamos a dejar nosotros? Greg Bourgond, el decano de asuntos académicos del Seminario Bethel, ha identificado tres preguntas básicas que se hacen personas de todas las culturas y generaciones. "¿Por qué estoy aquí? ¿A dónde voy? ¿Tendrá mi vida un impacto duradero?"
¿Cuáles son nuestras respuestas? ¿Cuál es nuestro legado?
Oración: Dios mío, ayúdanos a vivir como personas valiosas. Ayúdanos a conservar la fe y a dejar un legado duradero que bendiga a otros. Amén.
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