Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Diciembre 15

Diez días antes de Navidad

Que el Señor los haga crecer y desbordar de amor de unos a otros y a todos...en fin, que cuando Jesús, nuestro Señor, se manifieste junto con todos sus elegidos, los encuentre interiormente fuertes e irreprochables como consagrados en presencia de Dios, nuestro Padre. 1 Tesalonicenses 3:12,13

Desde hace muchos años, la temporada navideña ha estado "profanada por el comercialismo." Muchas personas emprenden sendas salidas de compras mientras que las escenas de la natividad proliferan frente a las iglesias cristianas. Es fácil olvidar que el bebé en el pesebre era una persona real. La primera Navidad fue su advenimiento (llegada) al planeta tierra. Con todo el comercialismo, es fácil olvidar las verdaderas razones de la temporada.

He vivido tres temporadas de navidad que no han sido "profanadas" por el comercialismo. Una de esas Navidades fue la última Navidad de mi madre, antes de que ella muriera. Las otras Navidades las pasé en países del extranjero. Mientras servía como Enfermera de la Fuerza Aérea, pasé una de esas maravillosas Navidades en la parte norte del Japón. La tercera de ellas la pasé en el Golfo Pérsico cuando fungía como un Capellán de la Marina en un barco de municiones. Muchos jóvenes enlistados viven su primera Navidad fuera de casa cuando sirven a su país en el extranjero. Puede ser una época de mucha soledad y nostalgia, lejos de nuestros seres queridos.

Cuando me encontraba en Japón, vivía fuera de la base. Mi compañera de cuarto y yo decidimos hacer una fiesta durante la Nochebuena. Cocinamos bastante comida sabiendo que vendrían muchos hombres y mujeres que vivían en el cuartel. Esa noche, la casa estaba llena de invitados. fue una noche llena de risas, cánticos y cuentos de Navidades anteriores. Durante el festejo, a mi compañera de cuarto le pidieron que se reportara de emergencia al hospital de la base. Horas más tarde, regresó un invitado perturbado a nuestra casa. Alguien había roto una de las ventanas de su automóvil y le había robado todos sus regalos de Navidad.

Durante ese año, nos habíamos convertido en familia unos para los otros mientras servíamos en un país del extranjero. Sólo nos teníamos los unos a los otros. Habíamos reído, llorado, discutido y nos habíamos convertido en buenos amigos. A pesar de que mi compañera de cuarto había sido llamada de emergencia y del robo de los regalos, muchos invitados dijeron que fue una de las mejores Navidades de su vida.

¿Por qué fue una Navidad tan buena? Tal vez porque nuestro amor se había acrecentado durante el año. Con el paso de los años, he perdido el contacto con muchos de esos amigos. Pero siempre recordaré el sentido de comunidad y compasión alrededor del árbol de Navidad. Y fue una Navidad que no estuvo profanada por el comercialismo.

Para esta Navidad, no se deje atrapar por el comercialismo y no se obsesione por encontrar regalos caros. Los mejores regalos no pueden adquirirse en una tienda. Los mejores regalos son el amor, la compañía y la compasión profunda. Los mejores regalos salen del corazón.

La Navidad es el latido del corazón de Dios a través de un pequeño bebé en un pesebre. Vengan a Belén este año. Mediten sobre las historias bíblicas que hablan del maravilloso niño. Los ángeles cantaron de alegría en su nacimiento. Le recomiendo compartir la verdadera alegría de Navidad con aquellos que se sienten solitarios, con aquellos que no tienen familias, con las personas olvidadas en las casas de reposo y en los refugios para los destituidos. Tal vez será la mejor Navidad de su vida. Que Dios lo bendiga con muchos regalos del corazón.

Oración: Sí, Dios mío, que mi amor se desborde para aquellos que me rodean. Amén.

Diciembre 14 Diciembre 16

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