Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Diciembre 2
Camine con los sabios
Trata a los sabios y te harás sabio, frecuenta a los necios y acabarás mal. Proverbios 13:20
En días recientes, perdí el transbordador cuando me dirigía al área de Seattle para acudir a un servicio religioso. Al subirme al siguiente bote, me percaté de que a todos los viajeros nos esperaba una grata experiencia de percepción del "soma" Un arpista local de una ciudad vecina estaba tocando el arpa en el área de espera de los pasajeros. Tenía en venta algunos de sus CD's y cassettes. El músico sonreía como un Buda a medida que tocaba sus melodías en un arpa celta. Fue un momento mágico de "soma" placentero. ¡Yo también le sonreí de vuelta y hasta compré dos de sus CD's!
Mediante la experiencia soma del sonido, él me ayudó a detenerme, a ver y a escuchar el momento actual con mayor profundidad. También me platicó sobre sus experiencias y sus viajes alrededor del mundo, llevando música a aquellos que están deseosos de detenerse y escucharlo. Me percaté de que éste era un hombre muy sabio y bien versado en los modos de las personas.
Era un gran día para estar vivo. Ciertamente había perdido el transbordador anterior, pero recibí la bendición de un concierto gratuito que llenó mis ojos con lágrimas de felicidad. Su música era increíblemente bella en medio de un ambiente ruidoso de viajeros alborotados y entusiasmados por comenzar su día en Seattle. Creo que esa experiencia me hizo un poco más sabio. El día se convirtió un una aventura y aprendí algo sobre cómo disfrutar del momento actual gracias a un sabio músico.
La sabiduría viene de distintas maneras. Le sugiero escuchar algún tipo de música que le hable directamente a su alma. Respire. Siéntese. Sienta. Escuche. Relájese. San Agustín nos dice que el cantar nos ayuda a rezar dos veces. La música puede ser oración.
Nuestro proverbio del día de hoy nos recuerda que la sabiduría aumenta cuando estamos en la compañía de los sabios. Necesitamos la sabiduría que nos ofrece la música para crecer en nuestra propia sabiduría. Una vida sin música es una vida insensata.
Oración: Dios mío, bendícenos con música sabia que le hable directamente a nuestras almas. Amén.
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