Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Diciembre 22

El camino de la paz

"Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues irás delante del Señor para preparar sus caminos, para anunciar a su pueblo la salvación, por medio del perdón de sus pecados. Por la misericordia entrañable de nuestro Dios, nos visitará un sol que nace de lo alto, para iluminar a los que están en tinieblas y en sombra de muerte, para dirigir nuestros pasos hacia el camino de la paz." Lucas 1:76-79

Mientras María estaba embarazada con Jesús, su pariente Isabel estaba embarazada de Juan El Bautista. Ambas mujeres esperaban a niños que serían utilizados por Dios para cambiar la historia. Como revolucionarios espirituales, llamaron a las personas a arrepentirse de sus pecados y a buscar a Dios de maneras frescas y distintas.

Desde el momento de su nacimiento, Juan El Bautista recibió un llamado divino de prepararle el camino a Jesús. Era su misión en la vida. Nació para este gran trabajo que le costaría la vida.

No es fácil vivir vidas de profeta. Pero con la ayuda de Dios, algunas personas resultan cambiadas. Muchos encuentran una nueva esperanza y fortaleza cuando compartimos nuestras experiencias y anécdotas sobre Dios. Los profetas surgen de cada generación, llamando a aquellos que viven en la oscuridad a entrar a la luz divina. A veces los que viven en la oscuridad odian la luz e intentan destruirla. Esto es lo que eventualmente le sucedió a Juan El Bautista y a su pariente Jesucristo.

A veces olvidamos que Dios eligió cuidadosamente a los padres de Juan. Ellos también recibieron un llamado especial. Su llamado era cuidar a un maravilloso niño que eventualmente ayudaría a dirigir a muchas personas hacia Dios en preparación para la Navidad. Tal vez algunos de nosotros tengamos hijos. El ser un padre de familia es un llamado santo y especial.

Algunos de nosotros actuaremos como padres espirituales. Las personas se acercarán a nosotros como niños pequeños en la fe cristiana. Buscarán nuestra ayuda para crecer en Dios y para discernir las directivas espirituales y la voluntad de Dios en sus vidas.

Como padres biológicos y espirituales, no es fácil cuidar a niños maravillosos que cambiarán el mundo según las maneras y los tiempos de Dios. Puede ser que este llamado no sea lo que nosotros queremos para nuestros hijos. Queremos que estén a salvo, seguros y protegidos de todos los males. Sin embargo, las vidas proféticas no son seguras ni populares.

Tanto Juan como Jesús fueron niños maravillosos que eran extremadamente sensibles hacia Dios. En cada generación nacen niños que están destinados para dedicar sus vidas a Dios. Necesitamos cuidar de ellos y alentarlos, sin desalentar sus llamados.

Para esta Navidad, volvamos a dedicarnos a caminar por los senderos proféticos de la paz de Dios. Cuando sea posible, vivamos vidas proféticas realizando actos de piedad, justicia, bondad y generosidad. Enseñemos éstos actos a nuestros hijos.

Oración. Dios mío, ayúdanos. Sólo con tu ayuda podremos vivir vidas proféticas que cambiarán al mundo una persona a la vez. Amén.

Diciembre 21 Diciembre 23

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