Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Diciembre 29
La maravillosa perspicacia espiritual
Sus padres iban cada año a Jerusalén, a la fiesta de Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron a celebrar la fiesta, según la costumbre. Terminada la fiesta, cuando regresaban, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Estos creían que iba en la caravana, y al terminar la primera jornada lo buscaron entre los parientes y conocidos. Al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca. Al cabo de tres días, lo encontraron en el templo sentado en medio de los doctores, no sólo escuchándolos, sino también haciéndoles preguntas. Todos los que le oían estaban sorprendidos de su inteligencia y de sus respuestas. Lucas 2:41-47
Jesús creció con el poder de Dios. Sus padres eran devotas y amorosas personas de fe. Tenían la determinación de educar a sus hijos con el beneficio de una educación religiosa. Sus hijos aprenderían a orar, estudiar palabras sagradas y venerar con regularidad, practicando y honrando los rituales religiosos diarios, semanales y anuales. Esto fortalecería a sus hijos cuando la vida se tornara difícil.
Como resultado de esto, Jesús tuvo una niñez muy espiritual. Le encantaba aprender sobre Dios y tenía muchas preguntas, tal como cualquier otro niño de doce años. Ansiaba tanto por aprender sobre Dios que permaneció en Jerusalén para estar con los maestros religiosos del templo. Mientras sus padres estaban preocupados por su bienestar, Jesús maravilló a los maestros religiosos con su perspicacia espiritual. Sus preocupados padres encontraron a su maravilloso hijo en las cortes del templo.
Muchos padres eligen no educar a sus hijos en la religión. Como resultado de esto, sus pequeños crecen sin conocer las maravillosas historias del catecismo sobre Jesús. Con el paso de los años, me he dado cuenta de que cuando esos niños se convierten en adultos, carecen de las bases espirituales que hacen que nosotros clamemos a Dios en nuestros momentos de profunda necesidad. Muchos de ellos no saben siquiera rezar.
Del otro lado del espectro, también existen instituciones religiosas abusivas e intolerantes que enseñan intolerancia, censura y odio contra aquellos que son desiguales. Esto ha causado mucho pesar y muchas guerras han sido peleadas en el nombre de Dios, causando atrocidades. La intolerancia religiosa siempre termina con tragedias humanas. Afortunadamente, existen personas que están renuentes a inmortalizar ese tipo de religión en las siguientes generaciones.
No obstante, necesitamos una base espiritual que sea personal, dignificante y edificante. Necesitamos a Dios. Aún cuando las instituciones religiosas nos fallen, necesitamos orar y conversar con el Santísimo. Y Jesús comprendió desde la niñez que es maravilloso estar con Dios. Los niños necesitan a Dios. Los niños necesitan una base espiritual. Los niños necesitan maestros, así como padres. Jesús gozó de ambos y creció en la grandeza.
Oración: Dios mío, ayúdanos a reclamar la inocencia de nuestra niñez y a aprender ansiosamente sobre ti. Bendícenos a medida que educamos a nuestros hijos con una base espiritual básica que les sirva durante sus vidas. Amén.
Página Principal de Devociones Diarias