Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Diciembre 30
Perspicacia y prioridades espirituales
Al verlo, se quedaron asombrados, y su madre le dijo: "Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos buscado angustiados." El les contesto: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?" Pero ellos no comprendieron lo que les decía. Lucas 2:48-50
Esta maravillosa historia es un buen recordatorio para los padres y los hijos. Dios es grande. Dios es más grande de lo que podemos comprender. Nuestros hijos pueden sobrepasarnos en su entendimiento y obediencia a Dios. Nuestros hijos tienen muchos que enseñarnos, si es que los dejamos.
A los doce años de edad, Jesús ya había establecido algunas de sus prioridades espirituales. Su amor por la casa de Dios era profundo. Y Él ya estaba espiritualmente maduro. Como adolescente, Jesús utilizó un nombre tierno, íntimo y amoroso para hacer referencia a Dios, un nombre que sus compañeros y sus padres nunca utilizaron. Su vida de oración era radical. Jesús creía en la oración y estableció varios lugares especiales de oración.
Jesús creció en una atmósfera religiosa. El asistió a los servicios periódicos en la sinagoga local, incluyendo viajes de peregrinaje a Jerusalén. Creció con un ritmo distinguible de oración diaria y varias horas de oración, mismo que lo influenció a medida que creció en su adolescencia. Desde su nacimiento, Jesús aprendió el Tora (los primeros cinco libros del Viejo Testamento). Como niño, aprendió a memorizarse varias oraciones del Viejo Testamento. Los hábitos periódicos de veneración eran parte de su sociedad y su cultura. La memoria y las tradiciones orales estaban grabadas en su corazón.
Como hijo judío, su educación religiosa comenzó al nacer. Inició en casa, antes de que cursara la educación formal. Era una educación que Jesús escuchó, antes de aprender a leer. Los padres judíos tenían a sus hijos en un muy alto estima. La relación con el padre y la madre es íntima, tierna y con un alto estima. El quinto mandamiento es honraremos a nuestros padres.
Eso fue lo que Jesús hizo. Cuando sus preocupados padres lo encontraron en el templo, obedientemente regresó a casa con ellos. Pero Jesús comprendió que la casa de Dios era un sitio preciado. Tenía mucho trabajo por delante como líder espiritual.
El Nuevo Testamento (2 Timoteo 1:5; 3:15) nos recuerda que estamos positivamente influenciados por el conocimiento de las Santas Escrituras. Las palabras sagradas nos fortalecen y nos dan vida cuando las leemos en su contexto. Le recomiendo leer la Biblia en su totalidad. Es un libro bastante amplio, y esto requiere de tiempo y disciplina. La Biblia está repleta de maravillosas palabras de vida. Y así como Jesús, le recomiendo visitar un lugar local de oración. Encuentre uno donde se sienta bienvenido y preciado como hijo de Dios. Le recomiendo rezar utilizando un nombre tierno, íntimo y amoroso para hacer referencia a Dios. Su vida nunca será la misma.
Enseñe a sus hijos sobre Dios a través de las historias de Jesús, de modo que ellos también estén fortalecidos.
Oración: Dios mío, ayúdanos a buscarte y a encontrarte, mientras aprendemos a amar tus casas de oración. Amén.
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