Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Febrero 15

Oraciones Corporales

Nuestros cuerpos tienen un vocabulario que nos puede ayudar o nos puede afectar en nuestra vida espiritual. Podemos mover nuestros cuerpos a través del espacio con movimientos simbólicos que acentúan nuestra conciencia del Santísimo. Muchas veces nos estiramos cuando hacemos ejercicio. Es lo mismo con la oración. Los movimientos sencillos nos ayudan a "calentarnos" y a estirar nuestros músculos para la oración.

Le recomiendo caminar con pasos lentos y deliberados. Póngase de pie con sus pies descalzos durante algunos minutos en su rincón o en su tapete de oración. Respire profundamente, con mayor lentitud y profundidad, mientras permanece sentado cómodamente. Al tomarnos algunos minutos de nuestros días tan ocupados para llevar a cabo estos movimientos de preparación, podemos centrar y relajar nuestros espíritus. Los movimientos nos pueden ayudar a estar y a ser dentro del momento. Si sentimos que alguna parte de nuestro cuerpo se tensa, deténganse por un momento y reconózcanlo. Relajen los músculos. Luego pónganlos tensos, respiren y vuélvanlos a relajar varias veces.

Considere utilizar gestos significativos, tales como tocar, hacer una reverencia, sonreír, arrodillarse, darse la mano y encender una vela para ayudar a centrarnos y a enfocarnos. Las posiciones de las manos nos pueden ayudar considerablemente. Intente sentarse con sus manos y brazos abiertos, descansando sus manos sobre los muslos. Estos sencillos movimientos nos ayudan a unir nuestras mentes y nuestro cuerpo. Nos ayudan a ser santos e íntegros y a estar presentes (en nuestra humanidad) dentro de nuestro centro interno.

Oración: Considere juntar sus manos en la posición universal de la oración. Respire tranquilamente en la quietud durante un minuto. Escuche cómo descansa su cuerpo. Permita que éste sea su oración. Amén.

Febrero 14 Febrero 16

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