Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Febrero 21

Shhh…

El gran misterio del silencio nos puede conducir a las profundidades de la realidad, la quietud, la apertura, la gentileza y la conciencia de nuestro espíritu interno y del Poder Superior. Muchos de nosotros le tememos al silencio, por lo que nos volvemos muy ruidosos por dentro para compensarlo. Las máquinas modernas de fax, los beepers, las grabadoras portátiles, los teléfonos celulares y demás interrupciones electrónicas nos distraen del desarrollo de nuestra quietud interior. A veces tenemos de dejar atrás esas distracciones y estar más disponibles para nuestros momentos de silencio. Esto requiere de una disciplina interna.

El año pasado fui facilitadora en varios retiros y pude ver cómo esto se demostraba dramáticamente un fin de semana. Los participantes debían dejar sus teléfonos celulares y radiolocalizadores electrónicos en sus automóviles para poder experimentar un tiempo de quietud. Me maravillé al ver como muchos de ellos corrían hacia sus autos en su tiempo libre para ver si alguien les había llamado. Al preguntarles sobre esto, ninguno de ellos en realidad esperaba una comunicación urgente. Se trataba de llamadas rutinarias por parte de sus amigos y de los miembros de sus familias. Varios participantes comenzaron a darse cuenta de que se habían vuelto adictos a las interrupciones electrónicas. Al estar disponibles para todas las personas, ellos perdían su valioso tiempo de reflexión, descanso y meditación.

Habían viajado una gran distancia a un costo elevado para ser interrumpidos por una llamada casual. Aquellos que se aguantaron la tentación de llevar consigo su equipo electrónico durante sus caminatas de oración, experimentaron un sentido más profundo de la quietud interna, la paz y la alegría. Estuvieron más enfocados y tuvieron una conciencia interna imperturbable.

Muchas tradiciones contemplativas nos exhortan a que confiemos en el silencio. El Salmo 46:10 nos dice que "estemos quietos" como una forma de meditación espiritual.

Oración: Dios, ayúdanos a confiar en el silencio. Ayúdanos a estar quietos durante algunos momentos. Amén.

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