Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Febrero 28

Sentimientos Olvidados, Memorias y Cuestiones No Resueltas

El uso de un diario espiritual es tan variado como las personas mismas. Al registrar aún los eventos más comunes de nuestras vidas, podemos conmovernos en nuestros espíritus. Muchos han escrito sus sueños en el diario y han obtenido un nuevo significado durante sus horas de vigilia. La lectura diaria de los periódicos, las revistas y los libros puede llamar nuestra atención y nuestro espíritu. Las conversaciones entre amigos, desconocidos, colegas de oficina y la familia pueden ser registradas en nuestros diarios. Las conversaciones que parecen ordinarias terminan siendo no tan ordinarias.

Estar tranquilos, en silencio y descansando mientras escribimos nuestro diario puede ayudarnos a recordar algunos sentimientos, memorias y asuntos no resueltos. En vez de asustarnos, utilicemos éstos recuerdos para reclamar y trabajar hacia nuestro bienestar interno. A veces éstos sentimientos y emociones salen a la superficie y nos sorprenden con su intensidad.

Cuando nos sentimos en la necesidad, la enfermedad, la adversidad, la traición, el abandono, la desgracia o la culpa, o bien, cuando sufrimos de acusaciones falsas, calumnias, vejaciones y persecución, tenemos sentimientos que afectan nuestra integridad y nuestro bienestar interno.

La vida está llena de sufrimientos emocionales y físicos. Muchos libros de oración en distintas tradiciones están llenos de lágrimas de personas que luchan con sus errores, decepciones, dolores del corazón y sentimientos de venganza, justicia y quejas.

Hay que ser honestos con nuestros sentimientos en nuestro diario espiritual. Hay que plasmarlos en el papel. No permitamos que causen amargura o dolores no resueltos. Escribir un diario puede curarnos. Tal vez sería útil acudir a un consejero o un terapeuta para resolver las memorias dolorosas. Busquemos nuestra integridad con todo nuestro corazón en nuestros diarios. Dios honrará nuestra travesía.

Oración: Dios, escucha mi lamento hoy y honra mis sentimientos. Amén.

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