Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Febrero 4
"No recen con la memoria, recen con el corazón." Anónimo
"Ustedes, pues, recen así: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo. danos nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno" (Mateo 6: 9-13).
Jonathan Edwards, un famoso teólogo puritano, dijo, "Muchas personas piden con sus labios aquello que sus corazones no desean." Muchas personas suelen rezar así la oración del Señor. Cuando nuestros corazones no están en nuestras oraciones, a estas les hace falta el poder espiritual.
Una forma de antaño para experimentar el fortalecimiento espiritual consiste en reclamar las palabras sagradas que se han vuelto comunes. Muchos nos hemos aprendido de memora esta oración y probablemente podemos recitarla de memoria en menos de sesenta segundos. Podemos recitarla sin apreciar todo su significado.
Aquí podemos encontrar cada uno de los elementos de la veneración. También contamos con seis sencillas peticiones para cambiar el mundo tal y como Dios lo desea. Experimentamos la veneración, la intercesión, el agradecimiento y la penitencia. La oración del Señor es un legado espiritual que debemos reclamar para el nuevo siglo. Perdurará durante toda la eternidad.
Durante la Edad Media, los monjes solían poner en práctica una disciplina espiritual conocida con el nombre de "lectio divina." Era una forma de lectura santa. Ellos leían lentamente un pasaje de las escrituras y saboreaban sus nutritivas palabras. Luego volvían a leer el pasaje, haciendo una pausa entre sus lecturas. A veces una palabra o una frase "brillaba" y llamaba su atención. Entonces ellos permitían que esa palabra permaneciera en sus almas y la nutrían con sus corazones.
Dejen que éstas bellas palabras permanezcan en sus corazones y en sus mentes. Reclamen su legado espiritual con cada oración, o tal vez con una sola oración para el día de hoy.
Oración: Dios, enséñanos a rezar desde nuestros corazones. Amén.
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