Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Febrero 6
"La oración se aprende rezando." L. A. T. Van Dooren
Abraham Joshua Heschel escribió, "Para sentir la presencia de Dios en la Biblia, debemos aprender a estar presentes con Dios en la Biblia" (tomado de God in Search of Man (Dios en Búsqueda del Hombre)). Los evangelios son un buen lugar para comenzar a hacer esto a través de la vida y las oraciones de Cristo. No se tiene un registro de que El haya enseñado a sus discípulos a rezar. Pero sí les enseñó a rezar. Cristo oraba con grandeza y por lo tanto vivió con grandeza y murió con grandeza. El comprendió que la oración nos transforma, nos fortalece, nos sana y nos cambia la historia de nuestras vidas. Es un preciado regalo de Dios para todos nosotros. Dios desea hacernos un regalo con la oración. Inclusive Dios nos conduce hacia la oración.
La Biblia nos ofrece varias recomendaciones sobre la oración. Podemos experimentar un fortalecimiento espiritual a través del uso de un nombre amoroso, tierno, íntimo y sagrado para hacer referencia a Dios. En el caso de Jesús, su nombre favorito era "Padre." El utilizó este nombre más de 240 veces en los evangelios. ¡Con una vez hubiera bastado! Dios era su amado, querido y amoroso Padre celestial.
Es revolucionario llamar a Dios con un nombre paterno. Pero debemos ser sensibles hacia las experiencias de nuestras vidas. Nunca debemos forzarnos a rezar un nombre espiritualmente abusivo. Muchas personas han sufrido una historia de abusos, rechazos o incesto por parte de sus padres. Si este es su caso, utilice un nombre diferente para hacer referencia al Santísimo, tal como "Queridísimo, Tiernísimo o Amadísimo" Solo podemos rezar en la medida en la que nos sintamos cómodos.
Busque un nombre íntimo, amoroso y apreciado para Dios. Sus oraciones se fortalecerán enormemente y estarán llenar de sanación.
Podemos disfrutar de una maravillosa experiencia de oración si leemos los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Cada vez que lea algún nombre paterno que haga referencia a Dios, circúlelo y pida por su propia palabra sagrada. Dios responderá a su petición. Tal vez esa palabra no sea "Papá," "Mamá," "Papito," o "Mamita." Pero usted tendrá un preciado nombre que será único para sus oraciones.
Oración: Dios, danos un nombre nuevo para Dios. Amén.
Página Principal de Devociones Diarias