Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Enero 11

"Cuidado con la aridez de una vida ocupa." Corrie Ten Boom

"Extraño a Dios," me dijo una vez una amiga. A medida que continuaba hablando, me di cuenta de que ella estaba espiritualmente fragmentada y exhausta debido a las exigencias del ministerio. Las tareas del catecismo y la escasez de recursos financieros contribuían a aumentar su tensión interna.

¿Cómo podría ella tener el tiempo suficiente para estar con Dios si su día de trabajo comenzaba a las 5 de la mañana y terminaba con sus clases nocturnas? Incluso ella trabajaba durante los fines de semana y los días de descanso. Nunca tenía el tiempo suficiente. Los pobres continuaban entrando por la puerta, necesitados de alimentos y de un techo. Nunca había suficientes personas para compartir sus responsabilidades. Su vida era agobiante.

De manera realista, sus finanzas no iban a mejorar. Ella se "apretaría los dientes" y se quedaría trabajando toda la noche, de ser necesario, para terminar sus tareas. El ministerio se encontraba en la temporada más ocupada del año y su carga de trabajo no descendería sino hasta dentro de un mes. No tenía nadie más que pudiera ayudarla. Su ayudante más confiable iba a suspender su trabajo para someterse a una operación médica.

Mi amiga no necesitaba más cosas para hacer. De hecho, ya tenía demasiadas. Me preguntó si tenía alguna sugerencia para ella.

Sí, le respondí. Ella tenía que detenerse y sencillamente "estar" con Dios "para tomar un respiro."

Le regalé una vela votiva y le sugerí que comenzara sus oraciones de respiración diarias bajo la luz de la vela. Bastaba con inhalar la presencia divina durante algunos minutos cada día, sin tener que leer o escribir nada. Solo había que respirar con Dios y estar tranquilos durante algunos minutos antes de comenzar con nuestro día ajetreado.

Martín Lutero fue el que dijo, "Tengo que apurarme durante el día para tener tiempo para orar." En realidad, la mayoría de nosotros terminamos tan cansados al final del día para poder orar como él lo hacía. ¡A veces oraba durante cuatro horas diarias!

Intentemos "tomar un respiro" con Dios durante unos cuántos minutos al día. Permitamos que éste sea un momento personal de "fortalecimiento espiritual." Veamos si notamos alguna diferencia.

Para muchas personas, el encender una vela antes de rezar es una de las maneras más sencillas para desarrollar un sentido de espacio sagrado. La luz es un símbolo universal que representa a la Luz Interna. La luz es generosa y está disponible para todos. Independientemente de si somos Cristianos, Budistas, Hindúes, Musulmanes, Judíos o cualquier otra denominación, con la luz todos podemos experimentar un sentido de percepción espiritual y concentración. La luz es generosa en todas sus tradiciones.

Un mes después, mi amiga regresó y me dijo lo siguiente: "Comencé a rodearme de luz. Me llevé una vela a mi trabajo y comencé a encenderla durante un minuto aproximadamente, durante los ratos de descanso entre un cliente y otro. Cuando la vela se acabó por completo, guardé el pabilo como un recordatorio de que debía sentarme y respirar con Dios."

El Salmo 23 nos recuerda que debemos permanecer tranquilos y callados. Nuestras almas necesitan momentos de esparcimiento divino para poder renovarse.

Dios, haz que nos tranquilicemos y que estemos conscientes de tu amada Presencia en cada una de nuestras respiraciones. Amén.

Enero 10 Enero 12

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