Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Enero 16

Preocupación

"¿Quién de ustedes por más que se preocupe puede añadir una hora...a su vida?" Mateo 6: 27

Una vez más mi padre se ha sometido a una cirugía. Hace poco leí en algún lugar que "las preocupaciones equivalen a dos días de trabajo." Con toda las preocupaciones que tengo por mi padre, debo estar trabajando horas extra.

Sólo han pasado unos cuántos meses desde que estuve con mi padre para su cirugía de corazón abierto. Nunca olvidaré cómo se colapsó en el estacionamiento del supermercado. Yo era una desconocida en el pueblo. Mientras corría para llegar al lado de mi padre, un amable desconocido llamó a los servicios de emergencia al 911. Pronto se acercaron más desconocidos visiblemente preocupados, quienes le proporcionaron los primeros auxilios a mi padre y me apoyaron a mí. Temí que se fuera a morir. La ambulancia llego en unos cuántos minutos. El personal de emergencia se lo llevó rápidamente. Otro desconocido anónimo me acompañó al hospital y esperó conmigo hasta que mi padre se encontrara fuera de peligro.

Uno de los paramédicos me llevó una taza de café a la sala de espera. Ella se percató de que yo necesitaba "una palabra de oración." Ella se ofreció a rezar por mí y yo incliné mi cabeza agradecida. Durante muchos años yo había rezado por otras personas en sus momentos de crisis cuando era un capellán militar. Ahora yo necesitaba una ayuda espiritual. Dios me escuchó.

Dios siempre nos escucha en nuestros momentos de necesidad.

A medida que la paramédico rezaba, yo me daba cuenta de que mis preocupaciones no añadirían ni un momento a la vida de mi padre. Lo único que yo podía hacer era consignarlo ante la presencia amorosa de Dios mientras esperaba y rezaba. La paramédico regresó a sus actividades, pero su pequeña oración me fortaleció. Ella me ayudó a recordar que el Dios que reviste al pasto del campo, el cual está vivo hoy pero ya no estará mañana, nos cuidará a los dos.

Dios es suficiente. No hay tal cosa como una oración pequeña. Orar me fortaleció. Yo no estaba sola. Dios estaba conmigo.

Dios tiene unos hombros muy anchos y un oído dispuesto a escuchar nuestras preocupaciones y nuestras inquietudes. Dios se interesa.

¿Qué es lo que le preocupa hoy? ¿Puede compartir sus preocupaciones con Dios mediante la oración? En el pasaje de Mateo 6: 25-34, Jesús nos ofrece un buen consejo sobre el fortalecimiento espiritual.

Oración: Dios compasivo, escucha nuestras plegarias. Llévate nuestras preocupaciones. Acércate a nosotros, más cerca que nuestra respiración, que nuestras manos y pies. Amén.

Enero 15 Enero 17

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