Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Enero 19
Las Beatitudes del Esparcimiento Sagrado
"Paren…" Salmo 46: 10a
El tiempo es una preciada palabra de cinco letras. Parece que nunca tenemos suficiente tiempo en nuestras ocupadas vidas para los momentos personales de esparcimiento sagrado. A menudo decimos que el tiempo "se nos va entre los dedos." A veces "perdemos o matamos el tiempo." Luego intentamos "ganar" y/o "recuperar el tiempo." A menudo "se nos acaba el tiempo." Periódicamente tomamos un "periodo de descanso" para revisar nuestra estrategia. Podemos apresurar las cosas que tenemos que hacer, los lugares a donde debemos ir y las personas a las que tenemos que ver. Como cultura norteamericana, alabamos la actividad y denigramos la quietud, el descanso y los momentos de "esparcimiento sagrado."
Una vez, un hombre muy ocupado me invitó a ser facilitadora de un retiro para una iglesia muy ocupada llena de familias y de jóvenes. El tema del retiro era el "esparcimiento sagrado: espiritualidad para la vida diaria." El programa del retiro contaba con eventos cada hora y a veces distintos eventos sucedían al mismo tiempo. Nos la pasamos muy bien. Había algo para cada quien. El esparcimiento sagrado era un lujo que muchos padres de familia no tenían en sus hogares. Aún así, el retiro contaba con un servicio de guardería. Los padres de familia que necesitaban una siesta podían descansar sin preocupaciones. El sueño en verdad es sagrado.
Después del retiro, me puse a reflexionar sobre el esparcimiento sagrado. Debemos estar tranquilos y descansar, aunque sea durante un par de minutos cada día. Un día se acercó a mí una madre de dos jóvenes que estaba tan ocupada que no se daba abasto. Ella comenzó a programar unos 30 segundos al día para estar tranquila y callada. Eventualmente pudo hacerlo durante varios minutos al día. Dios, me dijo, comenzó a proporcionarle momentos de tranquilidad. ¡Una vez hasta pudo descansar durante veinte minutos! Ella estaba sorprendida y maravillada con la presencia tranquila de Dios.
Por ello me decidí a escribir estas beatitudes sobre el esparcimiento sagrado, basadas en el sermón de Jesús en el Monte (Mateo 5: 1-11):
Benditos sean los que viven momentos diarios de esparcimiento sagrado, pues se refrescarán en Dios.
Benditos sean los que permanecen con Dios, pues experimentarán un profundo sentido de las bendiciones de Dios.
Benditos sean los que cargan la capilla de sus corazones a todos lados, pues saben que Dios está más cerca de su respiración, más cerca que sus manos y sus pies.
Benditos sean los que están hambrientos y sedientos por el esparcimiento sagrado, pues experimentarán el descanso del sábado.
Benditos sean los que buscan momentos llenos de maravillas junto a Dios, pues quedarán satisfechos./P>
Benditos sean los que insisten en tener momentos de tranquilidad y quietud, pues se darán cuenta de que la vida ordinaria es bella.
Benditos sean aquellos cuyos corazones desean la quietud, pues conocerán a Dios.
Benditos sean los contemplativos, pues serán instrumentos de paz en un mundo atribulado.
Benditos sean los que han sido ridiculizados por su insistencia en el esparcimiento sagrado, pues serán amigos de Dios.
Benditos sean los que experimentan la "contemplación ruidosa," pues verán a la gente con nuevos ojos y nuevos corazones.
Benditos sean los contemplativos que buscan 30 segundos de quietud, silencio y soledad, pues tendrán un alma satisfecha.
Que Dios los bendiga con muchos momentos inesperados de esparcimiento sagrado. Amén.
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