Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Enero 22

Estímulo

"El Señor endereza a los encorvados...." Salmo 146: 8b

El día de hoy disfruté de una caminata matutina muy energética y vigorizante con una querida amiga mía y con su cachorro. El amanecer fue maravilloso. Una capa de nieve yacía sobre el suelo. Era el día de su cumpleaños. Sí, me dijo, de cierta manera no estoy emocionada sobre mi cumpleaños o sobre este año. Ha sido difícil. He estado sobreviviendo. Espero que este año sea mejor.

El sobrevivir es algo bueno. Su mundo se le vino abajo cuando alguien "la dio a conocer" como una lesbiana. Durante el año pasado, ella perdió una gran parte de sus ingresos, de sus beneficios para el retiro y de su seguridad económica.

Otras personas que conozco luchan por sobrevivir con enfermedades como el SIDA y el cáncer del seno. Para muchas personas ha sido una época de pérdidas múltiples. Un querido amigo me escribió una carta y me dijo, "si quieres tener un feliz Año Nuevo, no sigas leyendo." Mi amigo continuó relatando la pérdida de su hogar y su trabajo, el deterioro en la salud de una pareja muy querida debido al SIDA y la muerte de uno de sus padres. Terminó la carta diciendo, "Sé que Dios tiene algo que ver con esto. Sólo estoy tratando de sobrevivir."

Mi querida abuela vivió más años que sus hijos, su familia y sus amigos. Su esposo sufrió de una docena de infartos y ella lo cuidó sin descanso durante varios años. Cada día, ella solía decir, "Un día a la vez, Dios mío, un día a la vez." Cada noche ella sostenía su mano y rezaba antes de irse a dormir. Los infartos lo habían dejado sin habla, por lo que mi abuela rezaba por ambos en voz alta.

Ella pedía por los que ya se habían ido y por los que quedaban. Ella pedía por sus amigos y por su familia, le daba las gracias a Dios por haberle permitido un día más, pedía por la iglesia y por los misioneros alrededor del mundo, daba gracias por los alimentos del día, por tener un techo, por la salud y por la medicina. Ella era una gran mujer llena de fe y de valor.

Sabía como arrodillarse ante Dios con su pesada carga. Y Dios siempre la levantaba.

Oración: Un día a la vez, Dios mío, un día a la vez. Gracias, Dios mío, por levantar a aquellos que se han arrodillado. Bendícenos con fe, esperanza y amor. Ayúdanos a seguir viendo hacia arriba. Amén.

Enero 21 Enero 23

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