Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Enero 25

Los Costos del Discipulado

"Jesús les dijo, "Síganme y yo los haré pescadores de hombres." Marcos 1:17

El día de hoy me siento con ganas de confesarme. Como ministro, no he predicado con el ejemplo. He sido muy humana, lamentándome de mi falta de salario y de mis preocupaciones financieras. Un amigo mío me estima tanto que me llamó la atención cuando le hice mención de mis preocupaciones.

"¿Qué te sucede? ¿Estás en el ministerio para hacer dinero y para tener una vida cómoda? De ser así, ¡estás en el negocio incorrecto! Según recuerdo, Jesús dijo, "Síganme." Los discípulos dejaron sus redes de pesca y su modo de vida y no le pidieron que les diera un paquete de compensaciones." Mi amigo continuó, "¿acaso no existe por ahí una anécdota sobre una viuda que regaló un centavo o dos? ¿Acaso Jesús no dijo que ella había dado más que muchos millonarios?"

Esto me llegó hasta el fondo de mi corazón. Se me habían olvidado muchas realidades básicas sobre los costos del discipulado. El renacimiento espiritual no cuesta nada. El discipulado, esto es, seguir a Jesús, a veces nos llama a hacer servicios de sacrificio. Yo tenía el llamado de ser una fiel seguidora de Jesús. No había sido llamada para la riqueza. Cristo vino en la pobreza. ¿Quién soy yo para pedir la comodidad, la seguridad y la opulencia?

Mi primer amor hacia Dios se había manchado con la envidia del dinero, la comodidad, el estatus y la seguridad en el trabajo. Tengo que aceptar y confesar esto. Dios siempre me ha dado generosamente. Tengo comida, un techo, salud y personas que me quieren. ¡Tengo la seguridad de que las personas no me aman por mi dinero o por el potencial que tengo para ganar dinero!

Hace tiempo, mi familia y yo asistimos a la obra "El Violinista en el Tejado." La obra trata de una familia de campesinos rusos muy pobres. Durante la obra, uno de los actores hace la siguiente pregunta. "Señor, sé que no hay nada malo con ser un hombre pobre. ¿Pero acaso tu plan eterno se echaría a perder si yo fuese un hombre rico?"

Pablo escribe unas palabras muy profundas en 2 Corintios 8:9: "Ya conocen la generosidad del Cristo Jesús, nuestro Señor, que, siendo rico, se hizo pobre por ustedes para que su pobreza los hiciera ricos."

Dios mío, necesito meditar y pensar sobre este verso. Por mi bien, Cristo se volvió muy pobre, para que yo pudiera volverme rica con tu amor y tu verdad en mi vida.

Oración: Ayúdame, Dios mío, a contar mis bendiciones y a dar gracias por tu abundancia y tus cuidados. Amén.

Enero 24 Enero 26

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