Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Julio 10
Escuche nuevamente
"Escuchen ahora la parábola del sembrador: Cuando uno oye la palabra del Reino y no la interioriza, viene el Maligno y le arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Ahí tienen lo que cayó a lo largo del camino. Como la semilla que cayó en terreno pedregoso, así es aquél que oye la Palabra y en seguida la recibe con alegría. En él, sin embargo, no hay raíces y no dura más que una temporada. Apenas sobreviene alguna contrariedad o persecución por causa de la Palabra, inmediatamente se viene abajo. Como la semilla que cayó entre los cerdos, así es aquél que oye la Palabra pero luego las preocupaciones de esta vida y los encantos de las riquezas ahogan esta palabra y al final no produce fruto." Mateo 13: 18-22
¿Dónde nos encontramos dentro de ésta parábola? ¿Cuál es la tierra de nuestros corazones? ¿Necesitamos que Dios vuelva a plantar semillas espirituales dentro de nuestros corazones? ¿Hemos perdido nuestro entendimiento? ¿Hemos caído en dificultades o en persecuciones? ¿Acaso las preocupaciones de este mundo y la tentación de las riquezas han ahogado nuestras vidas espirituales? Cada vida cuenta con una historia. ¿Cuál es nuestra historia? Tal vez nuestros corazones necesiten volver a sembrar las maravillosas palabras de Dios sobre la vida.
Cuando nuestros corazones estén abiertos y receptivos a escuchar y a entender, algún día podremos sembrar resultados espirituales de acuerdo a la manera y el momento que Dios decida. Pero primero necesitamos ser sinceros con Dios sobre las rocas, la hierba mala y las espinas de la tierra en nuestro corazón.
Hace algunos meses, construí un laberinto en nuestro patio. Son extremadamente fáciles de armar cuando se conoce el patrón básico de "sembrado". Luego, con un palillo o un palo de escoba, es muy sencillo dibujar el sendero en la tierra. Después de haber dibujado el sendero, de buscar los palos, las rocas y las conchas para delinear el sendero, todo resultó aún más fácil. Visto desde lo lejos, parece un laberinto con un sendero en forma de serpiente. Dentro del laberinto, el sendero lleva al visitante al centro de este mismo. Es una herramienta maravillosa para meditar. San Agustín a menudo decía: "Todo se resuelve al caminar". Esto parece ser cierto dentro de mi propia vida. He notado que durante el verano, las hierbas malas brotan dentro de mi laberinto de la noche a la mañana. Las malas hierbas se proliferan en la tierra buena, ¡por lo cual constantemente necesito salir a trabajar en la tierra! Extraer las hierbas malas es bueno para el laberinto y para mi alma.
Las hierbas malas a menudo se extienden grandes distancias debajo de la capa fértil.
Lo mismo sucede con nuestras almas. Necesitamos cultivar y desyerbar cuidadosa y amorosamente la tierra de nuestros corazones.
Así que trabaje con su tierra espiritual el día de hoy. Considere hincarse. La tierra está llena de sorpresas. Es posible que usted sea sorprendido por Dios y por la alegría mientras piensa en esta parábola. Escúchela una y otra vez y permita que Dios sea su Jardinero.
Oración: Dios mío, cosecha tus semillas buenas dentro de nuestros corazones. Labra la tierra de nuestras almas. Ayúdanos a escuchar y a entender nuevamente. Amén.
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