Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Julio 2

Jesús y Belcebú

Algunos le trajeron un endemoniado que era ciego y mudo. Jesús lo sanó de modo que pudo ver y hablar. Ante esto, toda la gente quedó asombrada y preguntaban: "¿No será este el hijo de David?". Lo oyeron los fariseos y respondieron "¡Este expulsa los demonios por obra de Belcebú, príncipe de los demonios!". Jesús sabía lo que estaban pensando y les dijo: "Todo reino que se divide corre a la ruina; no hay ciudad o familia que pueda durar con luchas internas. Si Satanás expulsa a Satanás, está dividido; ¿cómo podrá mantenerse su reino?. Y si Belcebú me ayuda a echar a los demonios ¿quién ayuda a la gente de ustedes cuando los echan? Ellos mismos les darán la respuesta. Pero si el Espíritu de Dios es el que me permite echar a los demonios, entiendan que el Reino de Dios ha llegado a ustedes." Mateo 12: 22-28

Las multitudes seguían asombrados por Jesús. Se preguntaban si él era de quien hablaba el profeta Isaías. Jesús los intrigaba y los desconcertaba. ¿Quién era él? La gente se preguntaba en voz alta si él posiblemente pudiera ser el Mesías, "el hijo de David". Pero los fariseos estaban en desacuerdo y comenzaron a planear su muerte. Jesús no era ningún tonto. El conocía sus pensamientos y hablaba con gran perspicacia. Todo reino que se divide corre a la ruina. Si Satanás expulsa a Satanás, está dividido. Pero si el Espíritu de Dios es el que me permite echar a los demonios, el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

Siempre me he preguntado que pensaba de Jesús el hombre ciego y mudo quien fue curado. Seguramente sus primeras palabras mostraban una profunda gratitud. Es muy probable que se hubiera horrorizado si hubiese sabido que las autoridades religiosas estaban planeando la muerte de aquél amado quien lo curó. Su milagro obviamente fue hecho por Dios.

¿Es posible que Dios haya llegado a nosotros hoy? ¿Necesitamos unos ojos y unos oídos nuevos para poder experimentar el Espíritu de Dios en nuestras vidas? ¿Dónde estamos nosotros dentro de esta historia? Es posible que nos identifiquemos con el hombre ciego y mudo. Es posible que nos identifiquemos con los Fariseos y resistamos la voz de Dios cuando ésta se extiende más allá de nuestros entendimientos religiosos. Los Fariseos estaban ciegos y sordos con respecto a Jesús, el amado Sanador.

Oración: Dios mío, danos ojos y oídos nuevos para poder presenciar a Jesucristo. Amén.

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