Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Julio 23
Compasión y abundancia
Al desembarcar Jesús y encontrarse con tan grande gentío, sintió compasión de ellos y sanó a sus enfermos. Cuando ya caía la tarde, sus discípulos se le acercaron, diciendo: "Estamos en un lugar despoblado y ya ha pasado la hora. Despide a esta gente para que se vayan a las aldeas y se compren algo de comer". Pero Jesús les dijo: "No tienen porque irse; denles ustedes de comer". Ellos le respondieron: "Aquí solo tenemos cinco panes y dos pescados". Jesús les dijo: "Tráiganmelos para acá". Y mandó a la gente que se sentará en el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los entregó a los discípulos. Y los discípulos los entregaron a la gente. Todos comieron, se saciaron y recogieron los pedazos que sobraron: "¡Doce canastos llenos!" Los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. Mateo 14:14-21
Era una multitud muy grande. Se empujaban y peleaban para acercarse más a Jesús. Es muy probable que no se dieron cuenta del profundo dolor de Jesús. Los enfermos clamaban su toque. Aún en su aflicción, Jesús misericordiosamente sanó a todos. Debió haber sido un día largo y arduo. Cayó la noche y los discípulos más prácticos le recordaron a Jesús que se encontraban lejos de su casa. La multitud debía alejarse en busca de comida. Sin embargo, vemos otro ejemplo más de la compasión de Dios en acción. Jesús se rehúsa a enviar a la multitud hambrienta. Le ordena sus discípulos que les den de comer. Todo lo que tenían era un par de pescados y unas rebanadas de pan.
El milagro de los peces y el pan nunca deja de asombrarme. La multitud se sentó tal como le indicaron. Jesús tomo la poca comida que había y le dio gracias a Dios. Los asombrados discípulos repartieron la comida. Y todos comieron y estuvieron satisfechos. Sobraron canastas llenas de comida. Miles de personas habían sido alimentadas. Los críticos dicen que la multitud compartió su comida con los demás. Pero yo en lo personal creo que Dios es muy capaz de multiplicar nuestros regalos más pequeños en abundancia. Y este Dios generoso goza de sanar a la humanidad que se encuentra rota, fragmentada y dolida.
A Jesús se le ha llamado de varias formas en el evangelio de Mateo. Él es el maestro, el sanador, el hacedor de milagros, el profeta, el amigo, el hijo, el líder espiritual y mucho más. El evangelio de Juan nos muestra otro nombre para aquél que asombra. Jesús es el pan de la vida. Todos aquellos que están hambrientos y sedientos de Dios quedarán satisfechos con su compañía.
Oración: Dios mío, satisface el hambre de nuestras almas mediante las palabras de Jesucristo en los evangelios. Amén.
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