Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Julio 24
Animo
Inmediatamente después, Jesús obligó a sus discípulos a que se embarcaran; debían llegar antes que él a la orilla, mientras él despedía a la gente. Jesús pues, despidió a la gente y luego subió al cerro para orar a solas. Cayó la noche y él seguía ahí solo. La barca en tanto estaba ya muy lejos de la tierra y las olas le pegaban duramente, pues soplaba el viento en contra. Antes del amanecer, Jesús vino hacia ellos caminando sobre el mar. Al verlo caminando sobre el mar, se asustaron y exclamaron: "¡Es un fantasma!" Y por el miedo se pusieron a gritar. En seguida Jesús les dijo: "Ánimo, no teman, que soy yo". Mateo 14:22-27
He escuchado muchos versos criticando a los aterrorizados discípulos. Después de todo, ya habían estado mucho tiempo con Jesús. Habían permanecido con sus asombrosas palabras, habían gozado de su amistad, se habían maravillado ante sus milagros y habían sido partícipes de los ministros milagrosos. Usted pensaría que nada los podría sorprender sobre Jesús en este punto de sus vidas.
Pero, ¿qué es lo que estaba pasando realmente? Podría estar equivocada, pero me parece que Jesús estaba lamentando físicamente la muerte de Juan. Había buscado un lugar privado donde pudiera estar a solas con su pena. Una ansiosa y necesitada multitud lo siguió e interrumpió su pena. ¡Jesús se había entregado desinteresadamente para sanar sus enfermedades y para alimentar a la multitud con un milagro! Ahora él necesitaba estar a solas.
Y lo podemos ver en su humanidad y su divinidad. Después de enviar a la multitud de regreso a casa, aleja a sus discípulos para poder ir al cerro y rezar solo. Necesitaba estar solo con sus sentimientos y rezar sin ser interrumpido. Los discípulos le obedecieron y comenzaron a navegar su barco hacia el otro lado del lago. Era muy difícil navegar en contra de la corriente y de las olas, pero sin embargo estaban progresando. Durante la noche, ven a Jesús caminando en el agua hacia ellos y se aterrorizan. Y Jesús les dice: "Animo. No teman que soy yo".
Yo he navegado en el mar bajo una tormenta. He estado de guardia durante las noches. ¿Quién no se aterrorizaría al ver a alguien caminando sobre el agua? Cualquier persona puede percibir el cansancio combinado con el miedo. Éstos sentimientos paralizantes promueven el terror, la duda y la incredulidad.
Jesús les da animo y les dice que no teman. La Biblia nos anima a "no tener miedo" en más de trescientas ocasiones. Debemos liberar nuestros miedos y confiar en Jesucristo. El caminante sobre el agua de Dios.
Oración: Dios mío, ayúdanos a tomar coraje y a no temer en la presencia protectora y fortalecedora de Jesucristo. Amén.
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