Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Julio 27
Tradiciones
Unos fariseos y maestros de la Ley habían venido de Jerusalén. Se acercaron a Jesús y le dijeron: "¿Porqué tus discípulos no respetan la tradición de los antepasados?. No se lavan las manos antes de comer". Jesús contestó: "Y ustedes porqué quebrantan el mandamiento de Dios en nombre de sus tradiciones?. Pues Dios ordenó: Cumple tus deberes con tu padre y con tu madre. Y también: El que maldiga a su padre o a su madre debe ser condenado a muerte. En cambio, según ustedes, es correcto decir a su padre o a su madre: Lo que podías esperar de mí ya lo tengo reservado para el Templo. En este caso, según ustedes, una persona queda libre de sus deberes para con su padre y su madre. Y es así como ustedes anulan el mandamiento de Dios en nombre de sus tradiciones. ¡Qué bien salvan las apariencias!. Con justa razón profetizó Isaías de ustedes cuando dijo: ESte pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me rinden no sirve de nada, las doctrinas que enseñan no son más que mandatos de hombres". Mateo 15:1-9
Esta historia nos debería de incomodar. Todos tenemos nuestras preciadas tradiciones que han aguantado la prueba del tiempo. Muchas de ellas son religiosas y representan nuestras "vacas sagradas". El decir "siempre lo hemos hecho de esta manera" puede ser reconfortante y limitante. Nuestras preciadas tradiciones ciertamente son bien intencionadas, sin embargo, pueden impedir que obedezcamos al Espíritu de Dios. Esta es la situación que encontramos mientras leemos sobre éstos maestros de la Ley y sobre los Fariseos. Ellos amaban profundamente a Dios y febrilmente deseaban obedecer cada ápice y título de su ley religiosa. Dentro de su fanatismo religioso, perdieron el contacto con la bondad humana básica y la responsabilidad hacia los padres de familia. El antiguo profeta Isaías profetizó sobre ellos mismos y nosotros. Es fácil honrar a Dios con nuestra boca, pero nuestros corazones están distantes de Dios. Alabamos en vano y nuestras enseñanzas son reglas humanas, no reglas de Dios.
Las tradiciones humanas preciadas pueden tanto ayudar como dañar nuestras vidas espirituales. Cuando nos hacen daño, limitamos a los demás y a nosotros mismos de la presencia del poder de Dios.
¿Nos encontramos dentro de la historia? ¿Dónde? Sentémonos con Dios y permitamos que éstas palabras permanezcan en nuestro corazón. Tal vez necesitamos olvidarnos de algunas tradiciones y prejuicios preconcebidos. Tal vez necesitamos mirar nuevamente a Dios y determinar cómo nuestra religión afecta nuestra espiritualidad. "Las vacas sagradas hacen que las hamburguesas sean más ricas". Tal vez necesitamos una probadita fresca de Dios el día de hoy.
Oración: Dios mío, permite que nuestros corazones se acerquen a ti mientras volvemos a examinar nuestras tradiciones religiosas. Amén.
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