Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Julio 28
Escuche y entienda
Luego Jesús mandó acercarse a la gente y les dijo: "Escuchen y entiendan: Lo que entra por la boca no hace impura a la persona, pero sí mancha a la persona lo que sale de su boca". Mateo 15:10-11
Esta enseñanza se explica a mayor detalle en otro evangelio (Marcos 7:6-23). Sus propios discípulos no lo entendían, así es que Jesús tuvo que explicarlo con más detalle. Lo que nos "mancha" son los pensamientos de nuestro corazón. Jesús es un maestro práctico y espiritual y nos recuerda que de nuestros corazones vienen los "pensamientos malignos, la inmoralidad sexual, el robo, el asesinato, el adulterio, la avaricia, la malicia, el engaño, la libidinosidad, la envidia, las calumnias, la arrogancia y la locura". Las personas no han cambiado a través de los siglos. Mi mamá solía decir durante mi niñez que si la gente pudiese leer nuestros pensamientos - ¡seguramente estaríamos en problemas! Parecemos unos santos por fuera. Sin embargo es posible que nuestros pensamientos no estén santos por dentro. Es posible engañar a los demás, pero Dios conoce nuestros corazones.
Aquí está nuestro reto. La ley religiosa judía de antaño se preocupaban por los pecados manifestado en los actos externos. Jesús se preocupa por la impureza de nuestros corazones. Inclusive nuestros pensamientos son una preocupación espiritual. Todos necesitamos de un cuidado espiritual del corazón mediante las palabras de Cristo y el Espíritu de Dios. Mahatma Gandhi dijo: "Nosotros debemos hacer un esfuerzo. El resultado siempre va a salir bien si se encuentra en manos de Dios". Si nos esforzamos por limpiar nuestros pensamientos internos y nuestro corazón, Dios nos dará poder para realizar nuestros esfuerzos y bendecirá nuestras intenciones.
Tal vez nuestras oraciones deben seguir el ejemplo de los Salmistas que oraban: "Ten piedad de mí, O Señor, de acuerdo a tu amor infalible; de acuerdo a tu gran compasión erradica mis transgresiones. Enjuaga mi iniquidad y límpiame de mis pecados..... enséñame sabiduría en los lugares más íntimos. Límpiame... lávame... Esconde tu cara de los pecados y erradica mi iniquidad. Crea en mi un corazón puro, O Dios, y renueva un espíritu firme dentro de mí". (Salmos 51:1-10).
Oración: Dios mío, examina y conoce nuestros pensamientos más íntimos. Avísanos si alguna impureza está afectando nuestros corazones. Lávanos y límpianos de nuestras fallas internas. Bendícenos con un espíritu renovado y una alegría interna. Amén.
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