Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Julio 31
Desde nuestros corazones
"¿No comprenden que todo lo que entra por la boca va al estómago y después termina en el basural? En cambio lo que sale de la boca procede del corazón y eso es lo que hace impura a la persona. Del corazón proceden los malos deseos, los asesinatos, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, las mentiras y los chismes. Éstas son las cosas que hacen impuro al hombre; pero el comer sin lavarse las manos no hace impuro al hombre". Mateo 15:17-20
Es fácil vernos externamente bien hacia los demás. Pero Jesús está preocupado por nuestros pensamientos y deseos internos. Budha ha dicho, "La mente lo es todo; en lo que uno piensa, uno se convierte". Así es esto. La intimidad de nuestro corazón reflejo quienes realmente somos.
Jesús hacía referencia a las costumbres religiosas de su época. Llevaban a cabo baños ceremoniales que habían sido una tradición desde la época de Moisés. Jesús permitió que sus discípulos comieran sin lavarse las manos. Las autoridades religiosas estaban escandalizadas y desfallecidas con el desaseo religioso que percibían de los discípulos. Las personas mayores estaban sumamente preocupadas. La percepción lo es todo.
Jesús nos muestra el verdadero meollo del asunto. ¿Qué tenemos en nuestro corazón? Ante Dios, esto es lo que cuenta. ¿Qué estamos pensando? ¿Cómo nos expresamos de los demás? ¿Alguna vez ha pensado cometer adulterio, inmoralidad sexual, robo, mentiras o calumnias? Entonces necesitamos confesarle a Dios éstos pensamientos, deseos y acciones en el momento que sucedan. En mi vida, yo me he dado cuenta de que es mejor huir de la tentación que tentar al destino. En verdad que el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.
Permita que Jesús limpie su corazón y su comportamiento. Cuando estemos tentados a hacer cosas que nos hagan "impuros", póngase a leer, a memorizar o a meditar sobre las palabras de Jesús escritas en el evangelio de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
Sea responsable dentro de su vida hacia otras personas o hacia un grupo pequeño de personas. A veces necesitamos encontrar nuevos amigos para reafirmar las elecciones que hacemos dentro de nuestra vidas.
Por razones de higiene, es mejor lavarse las manos antes de comer. Pero lavarnos las manos no limpia nuestros corazones ante Dios. Aquí es donde entra la confesión anticuada de los pecados personales. La confesión es buena para nuestra alma. La confesión nos ayuda a estar "bien" con Dios. Es fácil de hacer; sin embargo, a veces lo más difícil es comenzar. Necesitamos momentos para confesar los pecados personales en oración para poder hacer confesiones de gran fe en nuestras vidas.
Oración: Perdóname, Dios mío. Perdóname por esos pensamientos específicos que son negativos, destructivos, denigrantes, ridículos y desagradables para ti. Con la ayuda de Jesús, dame un nuevo corazón. Ayúdame a vivir una mejor vida que te sea placentera en palabra, pensamiento y obra. Amén.
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