Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Julio 4

Nuestras palabras y obras

"Planten ustedes un árbol bueno y su fruto será bueno; planten un árbol dañado y su fruto será malo. Porque el árbol se conoce por sus frutos. Raza de víboras, si ustedes son malos ¿cómo pueden decir algo bueno? La boca siempre habla de lo que está lleno el corazón. El hombre bueno saca cosas buenas del bien que guarda dentro, y el que es malo, de su mal acumulado saca cosas malas. Yo les digo que, en el día del juicio, los hombres tendrán que dar cuenta hasta de lo dicho que no podían justificar. Tus propias palabras te justificarán y son tus palabras también las que te harán condenar." Mateo 12: 33-37

Yo me maravillo ante la sinceridad de Jesús. A los críticos religiosos los llama raza de víboras en su propia cara. ¡Tal vez por eso mucha gente no es neutral con él! Respeto su franqueza. Es un contraste con sus enemigos que se reunían secretamente para poder tramar su muerte. Pero hay más de esta admonición dirigida a las autoridades religiosas de aquella época. Hay algo que ha trascendido durante siglos para nosotros.

La boca habla de lo que está lleno el corazón. Dios engendra el bien. El mal engendra el mal. Nuestras palabras son poderosas. Pueden sanar o dañar. Aún las palabras más indiferentes pueden causar efectos a largo plazo. Una vez dichas, no se puede retroceder. Y cuando las palabras se escuchan por accidente, éstas trasforman vidas.

El día del juicio es para todos nosotros. Cada palabra indiferente será analizada. Nuestras palabras regresarán a nosotros. Perseguirán a unos y edificaran a otros. Tenga cuidado con lo que dice. El silencio puede ser oro. Permita que sus palabras estén sazonadas con sabiduría, prudencia, amor y verdad. Las palabras bruscas causan un profundo arrepentimiento.

En ocasiones las personas acuden a mí para obtener una guía espiritual. La tentación de decirle a las personas mis propios consejos es abrumadora. Mis propias palabras podrían impedir la travesía espiritual de las personas hacia la sanación. En ocasiones, es mejor para mi hablar menos y escuchar más atentamente. Pero también es importante que nuestras palabras se reflejen en nosotros. Son espejos de nuestro corazón y hablan sobre nuestra condición espiritual. Las palabras con calumnias, con malicia y con groserías reflejan y revelan la condición de nuestro corazón. Las palabras de Cristo pueden ayudar a trasformar las palabras habladas y no habladas en nuestros corazones. Permita que permanezcan en abundancia a través de la capilla interna de nuestros corazones.

Oración: Dios mío, ayúdanos a escoger nuestras palabras cuidadosamente el día de hoy y a pensar dos veces antes de hablar. Amén.

Julio 3 Julio 5

Julio 2000       Página Principal de Devociones Diarias