Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Julio 7

La parábola del sembrador

Ese día Jesús salió de su casa y fue a sentarse a orillas del lago. Pero la gente vino en tal cantidad que subió a una barca y se sentó en ella, mientras toda la gente se quedó en la orilla. Jesús les habló de muchas cosas, usando comparaciones o parábolas. Les decía: "El sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, con muy poca tierra y brotaron enseguida pues no había profundidad. Pero apenas salió el sol, éste los quemo y por falta de raíces se secaron. Otros cayeron en medio de cerdos; éstos crecieron y los ahogaron. Otros granos, finalmente, cayeron en buena tierra y produjeron cosecha, unos el ciento, otros el sesenta y otros el treinta por uno. El que tenga oídos, que escuche." Mateo 13: 1-9

En ocasiones se nos olvida que Jesús fue un maestro afamado. La gente vino a él en tal cantidad, que tuvo que subir a una barca y sentarse en ella para que la ansiosa gente pudiera escucharlo. A menudo enseñaba muchas cosas mediante las parábolas. Las parábolas son historias que transmiten un mensaje. Mediante el uso de las parábolas, le enseñaba a aquellos que no podían leer o que no tenían acceso a los libros. Vale la pena reclamar estas eternas parábolas dentro de nuestras vidas. Nos ayudan a escuchar y aprender nuevas verdades y entendimientos acerca de Dios.

En ocasiones estamos muy ocupados para escuchar. El escuchar es un arte perdido. Lo invito a escuchar sagradamente y totalmente esta parábola durante los próximos días. Considere centrar su oraciones en la palabra "escuchar". Escuche el susurro de Dios en cada parte de esta parábola. Escuche los granos en cada una de los cuatro tipos de tierras. ¿Qué clase de tierra espiritual se encuentra dentro de nuestro corazón mientras escuchamos a Jesús el día de hoy?

La parábola del sembrador revela el corazón del evangelio. ¿Lo puede encontrar? Meister Eckhart, un antiguo místico Cristiano, escribió: "La semilla de Dios se encuentra dentro de nosotros. Si es sembrada por un campesino inteligente y un agricultor diligente, proliferará y crecerá hacia Dios...y consecuentemente su fruto será de la naturaleza de Dios".

Oración: Dios mío, ayúdanos a escucharte sagrada y totalmente a través de esta parábola. Amén.

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Julio 2000       Página Principal de Devociones Diarias