Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Junio 1

Enfermedades espirituales

"Jesús, pues, bajó del monte y empezaron a seguirlo muchedumbres. Un leproso se acercó, se arrodillo delante de él y le dijo: "Señor, si tú quieres puedes limpiarme." Jesús extendió la mano, lo tocó y le dijo "Quiero, queda limpio." Al momento quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: "Mira, no se lo digas a nadie; pero ve a mostrarte al sacerdote y ofrece la ofrenda ordenada por la Ley de Moisés, pues tú tienes que hacerles una declaración.." Mateo 8: 1-4

Recientemente leí un editorial en un periódico norteamericano sobre las "políticas de la enfermedad." El columnista señalaba que el conductor de un programa matutino de la cadena televisiva NBC había iniciado una campaña educativa sobre el cáncer del colon. La autora del editorial compartió su opinión personal sobre las enfermedades "correctamente políticas" y los grupos de interés personal. También hizo mención de cómo percibía a las minorías vocales que "acaparan un monto desproporcionado de fondos federales destinados a la investigación." Sin embargo, esta persona célebre había adoptado una causa poco glamorosa "carente de una agenda ideológica." Su esposo había fallecido a causa del cáncer del colon. El editorial ovacionaba la valentía de esta mujer al romper el eterno y malsano silencio sobre esta enfermedad. "Colon. Recto. Intestino. No son exactamente temas de conversación para un coctel."

A la lepra siempre se le ha tenido un miedo profundo. De acuerdo a las antiguas costumbres judías, todos aquellos que sufrían de esta terrible enfermedad de la piel tenían que vivir en el aislamiento. Todos tenían miedo de ser contagiados. Únicamente el sacerdote judío de la localidad estaba autorizado y capacitado para examinar la piel de los enfermos y determinar si alguno de ellos estaba "limpio" de nuevo. Una vez hecho este pronunciamiento, los antiguamente marginados podían ofrecer una ofrenda de agradecimiento en el templo y podían reintegrarse a la sociedad y la comunidad.

Entonces, ¿qué significado tienen éstos versos para nosotros? ¡No sólo sirven para aquellos que están enfermos de lepra! Nuestros cuerpos y nuestros sentimientos pueden ayudar u obstaculizar a nuestras oraciones. Jesús es extremadamente accesible con todos aquellos a quienes la sociedad percibe como marginados y desaseados. Continuamente reintegra a las personas de vuelta s sus comunidades y los extrae del aislamiento. Jesús está extremadamente deseoso de ayudarnos para que todos seamos "limpios". Él es el Sanador compasivo que está disponible para todos aquellos que sufren de enfermedades espirituales, físicas, psicológicas, mentales y emocionales. No hay necesidad de sentirse apenado ni de temer que este Compasivo Maestro nos evite.

Oración: Dios mío, ¿por qué me siento sucio? ¿Por qué estoy fuera de la comunidad? Con la ayuda de Jesucristo, permíteme ser totalmente íntegro y vivir en comunión con los demás. Amén.

Mayo 31 Junio 2

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