Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Junio 10
Desesperación y esperanza
Mientras Jesús hablaba, llegó un jefe de los judíos, se postró delante de él y le dijo: "Mi hija acaba de morir, pero ven, pon tu mano sobre ella y vivirá." Jesús se levantó y lo siguió junto con sus discípulos. Mientras iba de camino, una mujer que desde hacía doce años padecía hemorragias, se acercó por detrás y tocó el fleco de su manto. Pues ella pensaba: "Con sólo tocar su manto me salvaré." Mateo 9: 18-21
A pesar de que he leído este pasaje varias veces, siento como si estuviera leyendo la historia de hoy por primera vez. Otros autores del evangelio hablan acerca de este evento (Marcos 5: 22-43; Lucas 8: 41-56). Pero sólo Mateo comparte esta crucial percepción. El gobernador que se acerco y se hincó ante Jesús era un desconsolado padre de familia. Su pequeña hija "acababa de fallecer." Marcos y Lucas mencionan que el padre decía que su pequeña "estaba muriendo." Existe una tremenda diferencia entre alguien que "se está muriendo" y alguien que "acaba de morir". El padre se aproximó a Jesús con desesperación y esperanza. Solo Jesús podía salvar a esta pequeña.
Al mismo tiempo, otra persona se acerca desesperadamente a Jesús con la esperanza de ser curada. Había estado enferma por una docena de años. Extendió su mano en señal de su fe. Jesús volteó y la vio. "Hija mía, tu fe te ha curado." ¡Y desde ese momento fue curada!
Jesús reanuda su viaje junto con el desesperado padre de la pequeña que "acababa de morir". Se encuentra con una casa llena de dolientes. Jesús les comenta que la pequeña sólo está dormida. Los reunidos se ríen de él. Jesús los manda afuera y El permanece con la pequeña. La toma de la mano y la pequeña se pone de pie. Las noticias sobre esta milagrosa resurrección pronto se dispersaron por toda la región.
¿En dónde estamos nosotros dentro de la historia de desesperación y esperanza del día de hoy? ¿Nos acercamos a Jesús para pedirle ayuda? ¿O nos reímos de incredulidad junto con los demás? ¿En dónde necesitamos que Jesús nos toque para obtener fe y para ser curados? Al reverendo Carole Crumley se le conoce por su dicho: "Nuestro deber es poner atención, darnos cuenta, voltear para otro lado, ver de una manera más profunda cada momento, buscar la presencia de Dios y escuchar la palabra de Dios."
Oración: Dios mío, llévanos de la desesperación a la esperanza a través de Jesucristo. Amén.
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