Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Junio 12
Inclusive los mudos hablan
Apenas se fueron los ciegos, le trajeron a uno que tenía un demonio y no podía hablar. Jesús echó al demonio, y el mudo empezó a hablar. La gente quedó maravillada y todos decían: "Jamás se ha visto cosa igual en Israel." En cambio, los Fariseos comentaban: "Este echa a los demonios con la ayuda del príncipe de los demonios." Mateo 9: 32-34
Hace poco tuve la oportunidad de asistir a un retiro denominado "Encontrando nuestra propia voz". Asistieron mujeres de todas partes de los Estados Unidos. Fue una experiencia muy poderosa. Las asistentes representaban una variedad de edades, de culturas y de diversidades espirituales en Cristo. Una mujer inclusive "divulgó" ante su pequeño grupo el ser una Cristiana lesbiana al reclamar su voz durante este fin de semana. Lo que me llamó la atención fue que todas luchaban por ser escuchadas con dignidad y respeto dentro de sus vidas profesionales y personales. Como mujeres que eran, se esperaba que muchas de ellas solo se vieran pero no se escucharan. Fue emocionante escuchar que las mujeres encontraban y utilizaban sus voces, sus fortalezas y sus dones en forma creciente con cada sesión espiritual y grupal. Existía fortaleza en números y todas estaban reunidas en una sola comunidad.
Muchas personas viven vidas de silencio llenas de desesperación. Las poderosas autoridades en ocasiones mantienen el status quo y excluyen a las voces de algunas minorías. Inclusive la iglesia Cristiana ha callado algunas voces a través de los siglos. Esto está cambiando lentamente, ya que cada vez más la gente está encontrando su voz en Cristo.
Los fariseos acusaron a Jesús de ser el Diablo, Satanás, el Malo, el que sanaba a los hombres mudos. Muchas veces en nuestra cultura contemporánea, las autoridades religiosas de distintas tradiciones a menudo han llamado a aquellos que reclaman su voz. A Jesús se le acusaba de ser el diablo encarnado por haber tenido compasión del hombre y haberle regresado su voz. Curó a los enfermos, resucitó a los muertos, devolvió la vista a los ciegos, la voz a los mudos y ahora se le está acusando de ser el "príncipe de los demonios". Nunca se nos ha dicho cuáles son las palabras que pronunció el mudo, sin embargo, siempre me he preguntado si le agradeció a Jesús por haberle hecho ese milagro.
¿En dónde necesitamos encontrar nuestra voz en Cristo? ¿Cómo podemos ayudar a aquellos enmudecidos por la sociedad y por la religión legalística? ¿Cómo podemos reclamar su voz y su dignidad?
Oración: Dios mío, si nos han callado o si hemos callado a otros a través de la parcialidad, los prejuicios, la discriminación o la religión negativa, ayúdanos a recobrar nuestra voz en Cristo. Amén.
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