Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Junio 14
Llamado por su nombre
"Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio poder sobre los malos espíritus para expulsarlos y para curar toda clase de enfermedades y dolencias. Estos son los nombres de los doces apóstoles: el primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago, el hijo de Alfeo y Tadeo; Simón el cananeo y Judas Iscariote, el que lo traicionaría." Mateo 10: 1-4
En ocasiones, yo escribo bajo el seudónimo "Sorprendida por la Alegría" debido a una variedad de motivos, tanto personales como profesionales. Dios ha honrado esta difícil decisión durante muchos años. Algún día espero ser conocida por mi propio nombre. Pero por el momento, Dios sabe quien soy y para mí eso es más que suficiente.
Existe un gran poder y una gran trascendencia en el uso de los nombres. En ocasiones, nuestros ansiosos padres eligen nuestros nombres antes de nuestro nacimiento. Estos nombres frecuentemente reflejan sus sueños y esperanzas hacia nosotros. Dios me bendijo con el nombre de pluma "Sorprendida por la Alegría" en 1997. Fue durante una época extensiva de crisis, grandes transiciones, penas profundas, pérdidas y conmociones personales. Cuando se me pidió escribir unas reflexiones anónimas para una iglesia bajo un seudónimo, luché por encontrar un nombre que describiera adecuadamente mi peregrinaje espiritual de la oscuridad hacia la luz. Y firmé esa primera reflexión con la frase "Sorprendida por la Alegría". Ahora me pregunto si el ser conocida por mi propio nombre ayudaría o dañaría a mi ministerio. Todo esto para decir que estoy profundamente conmovida por estos simples pasajes dentro de los cuales Jesús nombra a su grupo interno de discípulos. Les llama por su nombre y los conoce íntimamente. Inclusive el futuro traidor es llamado por su nombre.
Jesús conoce nuestros nombres. Nos conoce mejor de lo que nos conocemos nosotros mismos. Yo me regocijo en ser conocida personalmente por Dios. El Salmista lo dice de esta manera "O Señor, me has buscado y ahora me conoces." Dios nos conoce por nuestros nombres. Sorprendente.
Oración: Dios mío, gracias por conocer nuestros nombres. Amén.
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