Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Junio 4
El precio de seguir a Jesús
Jesús, al verse rodeado por la multitud, dio orden de cruzar a la otra orilla. Entonces se le acercó un maestro de la Ley y le dijo: "Maestro, te seguiré a donde quiera que vayas." Jesús le contestó: "Los zorros tienen cuevas y las aves tiene nidos, pero el Hijo del Hombre ni siquiera tienen dónde recostar la cabeza." Otro de sus discípulos le dijo: "Señor, deja que me vaya y pueda primero enterrar a mi padre." Jesús le contestó: "Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos." Mateo 8: 18-22
Este pasaje ha guardado un lugar especial dentro de mi corazón por muchos años. Mientras estudiaba mi maestría en divinidad, cuidaba a mi madre, ya que su cáncer estaba muy avanzado. Ella falleció poco tiempo antes de graduarme. Literalmente me rompió el corazón abandonar a mi familia, muy poco tiempo después del funeral, para poder servir como capellán dentro de la Armada. Años después, mientras sufría de una soledad ministerial al servir en una remota área en ultramar, recuerdo haber leído éstos versos nuevamente con una fuerza renovada y una nueva percepción de la propia soledad de Jesús. Ahora, una década después, nuevamente hago una pausa para reflexionar sobre el costo personal de seguir a Jesús dentro de mi vida.
No todos son llamados para abandonar todo y seguir al Maestro. A veces nuestro llamado es permanecer en casa y ser un testigo fiel de la verdad de Dios dentro de nuestras vidas. Pero también podemos ser llamados para abandonar a nuestra familia y a nuestros amigos para ir a servir en el extranjero o en otros lugares. El seguir a Jesús no es fácil, ya sea que estemos en nuestros hogares o fuera de ellos. La palabra más importantes para una vida Cristiana (discipulado) es "sígueme". Jesús se reúne individualmente con nosotros. El negociar con Jesús simplemente retraza nuestro llamado a la obediencia. Y un discipulado obediente significa alegría.
Oración: Jesús, te seguiré todos los días de mi vida. Enséñame a comenzar el día de hoy. Amén.
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