Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Junio 7

Parálisis espiritual

Jesús volvió a la barca, cruzó de nuevo el lago y vino a su ciudad. Allí le llevaron a un paralítico, tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe de esos hombres, dijo al paralítico: "¡Ánimo, Hijo; tus pecados quedan perdonados!" Mateo 9: 1, 2

Esta es otra poderosa historia sobre Jesús el Sanador. La encontramos registrada en el evangelio de Mateo 9: 1-8; Marcos 2: 3-12 y Lucas 5: 18-26. Se trata de una historia sobre la parálisis espiritual, la fe, el pecado, el perdón y la esperanza. Es una historia sobre la religión contra Jesús. Es un milagro. Así es que veamos esta historia más de cerca a través de lo ojos de Mateo.

Yo pienso que la parálisis de este hombre es una metáfora espiritual para todos nosotros. Todo mundo ha fallado en algún momento de su vida (pecado). Probablemente nos hemos sentido llenos de culpabilidad y remordimiento, de ira y frustración, de arrepentimiento y de otros sentimientos más. Tal vez nos hemos paralizado espiritualmente por los pecados de omisión y por los pecados hechos intencionalmente. Todos hemos cometido algún pecado. Jesús es el único que no ha cometido pecado alguno. Solo Dios es perfecto.

En la historia del día de hoy, éstas extraordinarias personas realmente creían que Jesús podía curar a su amigo. Torpemente lo llevaron con el Sanador. Al ver Jesús la gran fe de éstas personas, le dijo al paralítico: 'Anímate, hijo mío, tus pecados han sido perdonados.' Y todos los líderes religiosos de esa época estaban indignados. Sólo Dios podía perdonar los pecados. De acuerdo con la ley ortodoxa judía, ¡Jesús estaba blasfemando!. Esta ofensa podía merecer la muerte.

Aquí vemos una nueva imagen de Jesús. La naturaleza le obedece. Y también puede leer nuestros pensamientos y corazones humanos. El lee la mente de los maestros de la ley. Los confronta con cuestionamientos espirituales. Luego demuestra su autoridad para perdonar los pecados curando al paralítico y diciéndole que se ponga de pie, recoja su colchoneta y regrese a su casa. ¡El paralítico se pone de pie como un hombre nuevo en Cristo! Y la multitud se asombra. Alaban a Dios por darle esa asombrosa autoridad a Jesús.

Entonces, ¿dónde quedamos nosotros dentro de esta historia? ¿Jugamos el papel del paralítico, de los amigos llenos de fe, de la asombrada multitud o de los discípulos? ¿O somos tan profundamente religiosos que no podemos ver el poder de Cristo con nuevos ojos? ¿Dónde hemos fallado y cuándo hemos sentido esta parálisis espiritual?

Oración: Dios mío, enséñanos en dónde estamos espiritualmente paralizados y cúranos. Amén.

Junio 6 Junio 8

Junio 2000       Página Principal de Devociones Diarias