Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Marzo 19
Amor y Amargura
"No me llamen por mi nombre, sino díganme Amarga, porque el Todopoderoso me ha llenado de amargura. Partí con todo, y el Señor me hace volver con las manos vacías..." Rut 1: 20-21.
La Biblia está llena de historias de heroísmo silencioso y de gente real. Mientras continuamos leyendo la historia de Rut y Noemí, vemos el drama de las decisiones y sus consecuencias. En Ruth 1:6-18 podemos ver la decisión amorosa que tomó Rut al abandonar a su familia, a sus amigos, a su país, a su religión y a su seguridad con tal de pasar el resto de su vida con Noemí. Después de este sacrificio tan grande, unos cuántos versos después, Noemí expresa su amargura interna a sus viejos amigos en Belén. Rut y Noemí son dos viudas que luchan por sobrevivir.
Noemí nos enseña la bendición de ser totalmente honestos con nuestros sentimientos, así como su percepción acerca de lo que Dios hace en su vida. Escúchenla. Dios ha actuado amargamente en su contra. Ella abandonó su país y regresó con una vida triste y vacía. Dios ha obrado bruscamente y le llenó su vida de calamidades. Ella se cambia de nombre. Ya no me llamen Noemí (placentera) sino llámenme Mara (amargura).
La amistad de Rut pronto se iba a poner a prueba. Su amada Noemí está tan llena de amargura que solo es capaz de percibir su propio dolor. Rut ha dejado todo para poder consolar a su suegra. Ha sacrificado su propia felicidad y seguridad con tal de permanecer al lado de Noemí en sus momentos de vulnerabilidad. Rut nos enseña el compromiso activo aún cuando la vida nos lastima.
¿Dónde está Dios cuando estamos necesitados y vulnerables? ¿Qué podemos aprender de esta historia? ¿Qué es realmente la amistad verdadera? ¿Qué debemos hacer con esta historia de amor y amargura?
Yo crecí en la iglesia. En varias ocasionas los bien intencionados maestros del catecismo nos decían que "no era correcto" rezarle a Dios ciertos sentimientos o ciertas palabras. Me acuerdo que me enseñaron oraciones educadas, que solo dañaban mi espíritu, sobretodo cuando tenía ganas de gritar y sacar mi coraje y mi dolor. Noemí nos refresca con su honestidad al mostrarnos su amargura. La gente escuchaba su historia y veía su dolor con mucho respeto. La bendecían con escucharla atentamente. Escuchaban su amargura y su dolor con compasión.
Oración: Dios mío, enséñanos a escuchar con compasión, mientras te oramos nuestros verdaderos sentimientos. Amén.
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