Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Marzo 29

La Copa de Bendiciones de Dios

"La mesa has preparado para mí frente a mis adversarios, con aceites perfumas mi cabeza y rellenas mi copa" Salmos 23: 5

El Salmo 23 es el salmo más querido alrededor del mundo. Nunca me deja de sorprender cómo en los hospitales y en los hospicios se siente el poder de estas palabras cuando alguien fallece. Aún aquellos que nunca han sido alumnos de instituciones religiosas parecen conocer sus palabras por instinto.

Yo lo he predicado, me lo he aprendido de memoria, lo he enseñado y lo he utilizado en diversos trabajos que he realizado. Lo he rezado, meditado y reescrito en mis plegarias privadas durante mis momentos de devoción y tranquilidad. Lo he leído dentro en distintas traducciones y parafrases. Cada vez que lo leo parece como si fuera la primera vez.

Somos invitados a la mesa del Pastor para vivir como gente amada y ungida. Nos ofrecen la copa bendita de Dios llena de aceite curativo. Esta copa nos ofrece abundancia, bondad y piedad durante todos los días de nuestras vidas. Dios está ansioso de cuidarnos y proveernos con su generosidad y hospitalidad espiritual. Dios se alegra en poder proveernos sobretodo cuando estamos rodeados de gente que busca lastimarnos. Aún cuando el peligro está latente, el Pastor Anfitrión nos ofrece su mesa. Nuestro aceite de unción es refrescante y tranquilizante y armoniza con la hospitalidad de esos tiempos. Somos bienvenidos a la casa de Dios. Esta copa es un ofrecimiento bendito a todo el mundo.

Una de las cosas más poderosas que podemos hacer en nuestras vidas es reclamar nuestras bendiciones y las bendiciones de los demás. ¿Se puede permitir un momento para recibir la bendición de Dios?. ¿Alguna vez ha considerado la unción mientras recibe la copa de bendiciones? Es fácil de hacer y se puede convertir en una preciada tradición familiar. Y si usted nunca ha sido bendecido por su familia, el bendecirse usted mismo puede iniciar un proceso de curación espiritual. Usted es la bendición de Dios al mundo. Usted vale mucho. Su vida es importante. Dios añora bendecirlo, aún cuando su familia no lo haga.

Oración: Dios mío, dame tu bendición. Ayúdame a vivir como tu ungido. Amén.

Marzo 28 Marzo 30

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