Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Marzo 7
El poder de la bendición
"Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. En ti serán bendecidas todas las razas de la tierra" (Génesis 12:3)
La Biblia comienza cuando Dios bendice la Creación (Génesis 1:22, 28) y la humanidad. Desde mi punto de vista, es decir, desde una perspectiva judío-cristiana, el desobedecer a Dios llevó a la humanidad a ser maldecida (Génesis 3). Desde entonces, la humanidad a "gemido en la creación" (Romanos 8:19-23).
Este es mi entendimiento cristiano acerca de la Biblia: Jesucristo absorbió nuestra maldición para poder así borrar todo lo que malo e imperfecto de nuestras vidas. "Pero Cristo nos ha redimido de la maldición de la Ley al volverse maldición por nosotros, como dice la Escritura: Maldito todo el que está colgado de un madero. De este modo la bendición de Abraham alcanzó a las naciones paganas en Cristo Jesús, por la fe recibimos la promesa, que es el Espíritu" (Gálatas 3: 13, 14).
El poder de Abraham para bendecir abarca a todas las razas y a toda la humanidad. Ninguna se excluye. Esto se ha visto reforzado a lo largo de la Biblia (Génesis 12:3, 18:18, Gálatas 3:8 y Hechos 3:25). Dios le promete a Abraham un poder inigualable de valor y fe. "Yo bendeciré a todos aquellos que te bendigan y maldeciré a todos aquellos que te maldigan, y toda la humanidad se verá bendecida a través tuyo."
Durante algunos años viví en un barco de la marina de los Estados Unidos mientras trabajaba como capellán. Escuchaba maldiciones desde que me despertaba hasta que me dormía. Nunca he entendido porque muchos gozan de maldecir a los demás. La bendición te otorga poder. La maldición es destructiva espiritualmente, tanto para la persona que maldice como también para la persona que recibe la maldición.
Abraham era un persona de gran fe. A través de la fe, el creía que al lado de Dios nada era imposible. Y Dios lo bendijo como resultado de su gran fe. Nosotros también podemos tener la fe y las bendiciones de Abraham.
Oración: Dios mío, bendíceme como lo hiciste con Abraham. Otórgame bendiciones en mi vida y no maldiciones. Ayúdame a superar mi incredulidad. Ayúdame a tener fe. Amén.
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