Un Día a la Vez, una reflexión diaria
por surprisedbyjoy@yahoo.com
Mayo 1
Divorciados y vueltos a casar
Mateo 5: 31-32
"El que se divorcie de su mujer, debe darle un certificado de divorcio. Pero yo les digo: Si un hombre se divorcia de su mujer, a no ser por motivo de infidelidad, es como mandarla a cometer adulterio; el hombre que se case con la mujer divorciada, cometerá adulterio." Mateo 5: 31-32
Muy pronto voy a oficiar una misa durante una boda local. Los novios están enamorados. Las estadísticas en los Estados Unidos predicen que esta pareja tiene un 50% de probabilidades de convertirse en un matrimonio duradero en el siglo 21. Por lo general, los futuros esposos no creen en esta estadística. Yo he conocido a muchas parejas cuyo matrimonio duró menos de un año. En las ocasiones en las que he ofrecido terapias prematrimoniales, siempre hago dos preguntas básicas: ¿Alguno de ustedes dos está casado con otra persona en este momento? ¿Han contraído matrimonio anteriormente y de ser así, cuántas veces lo han hecho? Estas importantes y reveladoras preguntas han causado que algunas parejas se den cuenta de que no están listas para el matrimonio y que necesitan tiempo para sanar. Otros deciden intentar una reconciliación con su pareja actual.
Entonces, ¿cuál es la relevancia de esta antigua enseñanza de Jesús? Después de todo, los matrimonios del siglo primero tenían poco que ver con el amor. Las mujeres eran consideradas como una propiedad y los hombres gozaban de todas las ventajas legales. En las antiguas relaciones judías sólo los hombres podían decidir si deseaban divorciarse. Durante los tiempos de Jesús, existieron dos escuelas principales con ideologías rabínicas. Ambas escuelas hacían referencia a las enseñanzas de Moisés. Moisés consideraba que el divorcio era parte de la vida cotidiana (Deuteronomio 22: 13-21, 24: 1-4). Su punto de vista patriarcal asumía que la mujer era quien siempre tenía la culpa. Debemos notar que "Dios odia el divorcio" (Malaquías 2:16). Sin embargo, las personas se han divorciado a través de los años. F. F. Bruce hace una anotación importante dentro de su libro, Las Duras Enseñanzas de Jesús. Los divorcios del Antiguo Testamento siempre beneficiaban al hombre. Las mujeres no tenían decisión en el asunto. Se podían divorciar de ellas si su esposo conocía a una mujer más atractiva o que pudiese cocinar mejor.
Mientras que Jesús enseñaba sobre el divorcio (Mateo 5: 31-32, 19: 3-9, Lucas 16:18, Marcos 10: 2-12) sus discípulos se asombraban en relación con sus enseñanzas. Jesús trataba a las mujeres con respeto y las consideraba como personas, no como propiedad de sus esposos. Tal vez podamos encontrar gracia y misericordia en éstas enseñanzas. El divorcio es profundamente doloroso para los matrimonios de cualquier orientación sexual. Podemos aprender de nuestras experiencias y de nuestros errores. Podemos sanar a través del tiempo y de las terapias. Sea gentil consigo mismo. Un matrimonio sin amor y/o lleno de abusos siempre es trágico. El amar y ser amado es la bendición más abundante que la vida nos puede dar.
Oración: Dios mío, muchos de nosotros nos hemos divorciado y nos hemos vuelto a casar. O tal vez el amor ha dejado de existir dentro de nuestra sagradas uniones y matrimonios. Danos gracia y misericordia mientras reflexionamos sobre las duras enseñanzas de Jesús. Amén.
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