Un Día a la Vez, una reflexión diaria

por surprisedbyjoy@yahoo.com

Mayo 22

Juzgarnos a nosotros mismos

Mateo 7: 3-5

"Qué pasa? Ves la pelusa en el ojo de tu hermano, ¿y no te das cuenta del tronco que hay en el tuyo? ¿Y dices a tu hermano: Déjame sacarte esa pelusa del ojo, teniendo tu un tronco en el tuyo? Hipócrita, saca primero el tronco que tienes en tu ojo y así verás mejor para sacar la pelusa del ojo de tu hermano." Jesús

Nuestra humanidad constantemente juzga a los demás. Sin embargo, no somos perfectos y estamos ciegos ante nuestras propias faltas. Yo frecuentemente he sido culpable de esto. No es fácil aceptar las criticas constructivas. Tampoco es fácil cumplir con la exhortación de Alcohólicos Anónimos que nos llama a realizar obras de moralidad personal y a ayudar a aquellos que nos han herido en el pasado. Un dicho famoso de Sócrates es "conózcase a usted mismo". Hay un gran valor en el auto-conocimiento.

Una disciplina espiritual, casi siempre olvidada, se conoce como "La Oración de Examen." Richard Foster describe 2 aspectos de esta oración. El primer aspecto es el "examen de la conciencia". Aquí descubrimos que Dios estuvo presente en nuestras vidas durante el día y como hemos respondido a su santa y amada presencia. El segundo aspecto se refiere a nuestro deber de descubrir aquellas áreas personales en las que necesitemos limpieza, purificación y sanación internas. "La Oración de Examen nos brinda la gracia invaluable del auto-conocimiento", escribe Foster a manera de oración en su libro Prayer, Finding the Heart’s True Home (Cómo Encontrar la Verdadera Casa del Corazón). Nosotros le damos a Dios nuestras fortalezas y nuestras debilidades.

Las personas de fe le han dado la bienvenida a esta práctica espiritual a través de los siglos. Es el escrutinio del amor. Nosotros invitamos a Dios a buscar en lo más recóndito de nuestros corazones. El salmista dijo, "examíname, oh Dios, mi corazón, ponme a prueba y conoce mis pensamientos; dime si hay maldad dentro de mí y condúceme por el camino de la perpetuidad." (Salmo 139: 23-24).

Tómese unos minutos para la introspección. ¿Cuándo hemos juzgado a otros mientras descuidamos nuestra propia reflexión interna? ¿Cuándo hemos estado ciegos a nuestras propias faltas?

Oración: Dios mío, busca dentro de nosotros y conoce nuestros pensamientos. Enséñanos nuestros caminos desviados y ayúdanos a caminar por tu sendero. Ayúdanos a ver el tablón de nuestros propios ojos. Amén.

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